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Independientemente del sostenimiento de la intriga que rodea a todo Clásico Real-Barsa, lo que es obvio, es que sin Cristiano Ronaldo, veremos menos furia, y sin Lionel Messi, el contenido de magia, decrecerá, pese a la presencia de suficientes cañoneros y brillantes jugadores en cada equipo. ¿Afecta eso el interés? Sí, porque la rivalidad particular entre dos jugadores excelsos que se han repartido los últimos 10 Balones de Oro, algo que le inyectaba un agregado de espectacularidad, hará falta, así seamos testigos de una trepidante batalla sin cuartel, con nuevos protagonistas tal es el caso de jugadores como Ceballos, Arthur, Mariano, Rafinha, quizás Vinicius, quizás Dembelé, por supuesto Courtois, también Lenglet, más los “ases” de la baraja como lo siguen siendo Coutinho, Suárez, Busquets, Piqué y Ter Stegen por un lado, y Bale, Benzema, Modric, Casemiro y Ramos por el otro. Aún visto en este presente imperfecto, se espera un gran duelo, con Cristiano lejos, jugando en Italia, y Messi lesionado, en las tribunas.

Lopetegui, temblando

Contraste emocional en los técnicos. Mientras Ernesto Valverde, al frente del líder de la Liga con 18 puntos, igual que el Español, se sentirá tranquilo pase lo que pase hoy, por no estar su futuro inmediato en discusión; en el banquillo de enfrente, Julen Lopetegui necesita de un triunfo no necesariamente rotundo, sí acompañado de una convincente actuación, en un intento desesperado por no ver rodar su cabeza, lo que muchos consideran inevitable. Que el Madrid haya estado jugando mejor que sus rivales, con clara superioridad en las cifras mientras pierde cuatro veces —incluyendo la Champions— y muestre una alarmante escasez de goles, no ha evitado que implacables cuestionamientos acuchillen a Lopetegui, frente a la enorme importancia de los resultados. No se trata de jugar bonito, manejar más tiempo el balón, exhibir una geometría llamativa, realizar más disparos, golpear más veces los postes y tener mayor presencia en el área, sino de ganar. Eso sí, son solo cuatro los puntos de diferencia entre el Barsa y 
el Real, y un triunfo de la realeza hoy, colocaría al equipo de Lopetegui a un punto.

¿Quién es favorito?

Después de haber visto al Madrid sin Cristiano contra el Viktoria Pilsen checo, y al Barsa sin Messi frente al Inter italiano, resulta relativamente fácil inclinarse por el equipo azulgrana que además, jugará como local. Sin embargo, hay que recordar cuántas veces el favoritismo previo en un Clásico ha saltado hecho añicos, incluyendo algunas diferencias desproporcionadas. La motivación, el crecimiento, la agitación de un duelo Real-Barsa está más allá de la tabla de posiciones y del momento que puedan estar atravesando. El bajón de rendimiento de los centrocampistas del Madrid, Kroos y Modrić, atribuido al desgaste del Mundial, mayor naturalmente en Modrić, se ha sentido en el funcionamiento de la zona de creación, zona que es clave para garantizar la profundidad ofensiva, variedad de llegada y capacidad de producción, esto último un serio trabón de los llamados “Ángeles Blancos”. Como siempre, todos los análisis rebotan contra el inalterable significado de la rivalidad. Se trata de un Real-Barsa y con o sin Cristiano y Messi, estaremos pendientes.