•   Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Ahora, Alex Cora es un genio y Dave Roberts un torpe. Depende de cómo salgan tus decisiones. Las que tomó Cora al frente de un equipo que solo perdió tres veces en la postemporada, y que fue líder durante 173 de los 187 días de la campaña regular, resultaron sabias; en tanto las de Roberts, que necesitó un juego de desempate con los Rockies para evitar el duelo de comodines, y estuvo a la orilla de la fosa en la serie con los Cerveceros de Milwaukee, fueron desacertadas, porque casi todo resultó mal.

Sin embargo, Roberts ha sido capaz de 287 victorias en tres años con los Dodgers, siendo mánager del año en el 2016, sobreviviente a la pérdida por cinco semanas en momentos cruciales, de su “as” Kershaw, quien se mantuvo pese a eso como máximo ganador, y jefe de una de las grandes remontadas de los Dodgers en este 2018, saliendo de los escombros para ganar su división y la Liga.

Algo tiene que tener un timonel que se abre paso entre tantas dificultades. El fracaso de los Dodgers se debió a que Boston entre sus cortocircuitos, fue más equipo, como ocurrió frente a Yanquis y Astros.

Revisemos esto

Boston, que había bateado cuatro jonrones en cuatro juegos, disparó cuatro en el último; el campeón de bateo de la Liga Americana, Mookie Betts, fue limitado a 217 puntos y empujó su única carrera en el último juego; J. D. Martínez, que peleó la triple corona, se ponchó siete veces mientras conectaba cinco imparables; en cinco juegos se utilizaron 47 relevistas (8 cada equipo en la batalla de 18 entradas), 22 por Boston y 25 por los Dodgers; la presencia de abridores en trabajos de apoyo fue constante; los cambios de posición y de line-up se producían cada día; todo parecía inseguro, hasta una ventaja de los Dodgers por 4-0 en el cuarto juego con tres entradas pendientes; Kenley Jansen y Craig Kimbrel, los expertos en remates se vieron tambaleantes buscando como agarrarse de las cuerdas; el error más costoso fue el de Kinsler en tiro desviado durante el tercer duelo. Significaba el tercer out y final de juego. 

Pearce, más valioso

Entre lo más sobresaliente, está por supuesto el accionar de Steve Pearce, llegado en junio a los Medias Rojas, bateador de 3 jonrones, 8 remolques y 333 puntos, seleccionado -con permiso del ganador de dos juegos con 1.98 en efectividad, David Price- como el pelotero más valioso de la serie; inolvidable el gran tiro de Bellinger desde una distancia de 280 pies, de aire, para sacar out a Kinsler en el plato, evitando una carrera que podía significar la victoria si los Dodgers no respondían; los cuatro hits consecutivos de Benintendi en el primer juego quebrando la teoría de zurdo contra zurdo; las atrapadas de Benintendi saltando y Bellinger deslizándose, las dos espectaculares, en el segundo juego; los trabajos realizados como abridores, por parte de Walker Buehler y David Price, éste último dos veces; los seis ponches consecutivos registrados por Joe Kelly y Chris Sale para sepultar por completo a los Dodgers, y tantas otras notoriedades, entre ellas el uso de las revisiones, que le dieron un gran sabor a e
ste Clásico, pese al recorte a cinco juegos.