•   Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

No pudo completar el valiente Rayo Vallecano con esa impresionante agresividad sostenida que mostró, la proeza de derrotar al Barcelona 2-1 como lo estaba haciendo hasta el minuto 86.

El equipo azulgrana “buceando” desesperadamente entre las cenizas, cobró vida y saltó bruscamente en reclamo de la victoria, remontando con goles de Dembelé y el segundo de Luis Suárez, su quinto en dos juegos, para imponerse 3-2 manteniéndose en la cima de la Liga…

Antes, el Real Madrid ahora manejado por Solari, doblegó 2-0 al Valladolid con lo casual como su jugador número 12. Un real autogol, pelota impulsada por Vinicius, desviada a las redes por la espalda de Olivas, y dos disparos devueltos por el travesaño realizados por Alcaraz y Villa, amputaron la producción del Valladolid, mientras el Real Madrid, continuaba con su funcionamiento irregular. El segundo gol blanco fue un penal a Benzema, ejecutado por Sergio Ramos a lo Panenka, con frialdad erizapelos.

Se salvo el barsa

En el naufragio de Coutinho y poco que ver de un medio campo con pelota pero sin creatividad, más un balón perdida tontamente por Dembelé que se convirtió en gol de contragolpe, el Barcelona salió con vida de la sala de cuidados intensivos y logró remontar un adverso 1-2, faltando cuatro minutos con la estocada de zurda asestada por Dembelé en el minuto 86 recibiendo de Piqué dentro del área, quien bajó ese largo centro de Jordi Alba, y el navajazo de Suárez en el 90, con su pierna derecha, interceptando el trazo de Sergi Roberto en una entrada fulminante.

Alba por la izquierda y Sergi Roberto por la derecha, agitaron al Barsa proporcionándoles profundidad y cuota de peligro a las arremetidas. Fue precisamente de una precisa diagonal hacia atrás trazada por Jordi, que Suárez con zurda, adelantó al equipo azulgrana 1-0 a los 10 minutos.

El Rayo no recortó su bravura y utilizando las contras como recursos esenciales, logró volcarse en el minuto 34, y con golpe de derecha a la base del poste izquierdo de Ter Ste
gen, con rebote hacia adentro, niveló la pizarra 1-1.

Sin preocuparse por la posesión de pelota del Barsa, el Rayo siguió atento a las recuperaciones, y tomando una mala entrega de Dembelé le dio forma a la contraofensiva que culminó el recién ingresado Álvaro García tomando un rebote en el poste para rematar con derecha a quemarropa colocando al Rayo en ventaja 2-1. Los goles contrarreloj de Dembelé y Suárez, voltearon la pizarra.  

El Madrid sigue trabado

Seguramente Santiago Solari, debutando como general en la Liga, esperaba más de su cuestionada tropa, que trataba de colocar a un lado los recientes recuerdos nada gratos de la breve era Lopetegui. No salió satisfecho el técnico.

Aunque el Madrid triunfó 2-0 con un autogol provocado por un pelota que Vinicius intentaba centrar a media altura, y fue desviada con puntería autodañina por la espalda de Kiko Olivas en el minuto 82, cuando el reloj se había convertido en temible enemigo, y el penal cometido a Benzema, ejecutado “a lo Panenka” por Sergio Ramos en el 87, no dejó una buena impresión.

Los problemas que han estado afectando al equipo blanco, siguen presentes rodeados de justificadas preocupaciones. Decir que la suerte no juega, después de ver cómo los hermosos y envenenados disparos de Rubén Alcaraz y de Antonio Villa con la pizarra 0-0, se estrellaron en el horizontal con Courtois vencido, es negar lo obvio.

Esos momentos en que el Valladolid hizo méritos para tomar ventaja, como suele ocurrir, no volvieron a presentarse, y con el partido ingresando a la inevitable etapa de desgaste físico, el Madrid con ese permanente agitador que es Vinicius y con Benezma, se encontró con dos oportunidades que desequilibraron la batalla. Un útil 2-0 pero nada convincente.