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Más allá del paso del tiempo que desvanece facultades una vez extraordinarias, algo queda por ver de alguien que pisó el terreno de la grandeza en el futbol como Vitor Borba Ferreira, conocido como Rivaldo, un brillante ganador del Balón de Oro en 1999 superando al inglés David Beckham y al argentino Gabriel Batistuta, y triunfador con Brasil en la Copa del Mundo del 2002, logrando marcar goles en cinco partidos consecutivos, antes que Ronaldo decidiera los duelos con Turquía y Alemania para sellar la quinta corona.

Un panel de 140 entrenadores de la FIFA lo consideró en aquel 1999, el mejor jugador del planeta, a lo largo y lo ancho de ese año. Su elección fue tan indiscutible como lo era su incidencia en el campo, su enorme utilidad, su facilidad para zigzaguear y desequilibrar, esa firmeza para abrirse paso en campos minados, y la precisión para apretar el gatillo desde los ángulos menos previsibles. Integrante de aquella “Triple R” con Ronaldo y Ronaldinho, que iluminó la Selección brasileña, Rivaldo fue convirtiéndose en leyenda, haciendo olvidar el penoso incidente que provocó en el juego con Turquía, iniciando el Mundial del 2002, logrando la injusta expulsión de Hakan Unsal.

Duelo con Van Gaal

El muchacho que perdió sus dientes desde muy pequeño, se mostraba anémico como para ser considerado un futuro astro de un deporte físicamente tan exigente, sin embargo, logró escalar el arcoíris de la grandeza con su futbol fluido y creativo, garante de la espectacularidad…

Después de haber estado en los Olímpicos de Atlanta en 1996 y en el Mundial de Francia 1998, Rivaldo se vio envuelto en una peligrosa controversia con el entrenador Van Gaal del Barcelona.

No quería seguir jugando por la punta izquierda, pese a que trabajando en ese sector con su gran maestría, se hizo merecedor del Balón de Oro…De pronto Rivaldo había saltado hacia el ojo del huracán exigiendo regresar a una posición de centrocampista que según el, le permitía mostrar una mayor incidencia en el juego como un organizador con proyecciones ofensivas.

Más adelante, fue retirado del roster del equipo de Barcelona por una drástica decisión del entrenador Van Gaal. “Es una pena, pero nadie puede dar prioridad a sus intereses sobre los del equipo. 
Sé que se trata de un extraordinario jugador, sin embargo no podemos estar sujetos a su capricho”, dijo el entrenador.

Su gran versatilidad

“¿Cómo frenar a alguien tan impredecible en sus maniobras y en sus ideas, y con tantos recursos técnicos disponibles?”, dijo de él Jorge Valdano en uno de sus admirables análisis, advirtiendo: Rivaldo, encendido, es incontrolable…”Reto, que me muestren en este momento, un mejor jugador que Rivaldo en el futbol mundial”, escribió el español Ferran Correas en “Don Balón”. Analizaba a todos los superastros, y colocaba a Rivaldo en la cima.

Ciertamente, uno lo veía y se sentía empujado hacia la admiración. En un futbol cada vez más apretado, de pocos espacios vacíos disponibles, Rivaldo siempre conseguía el terreno para movilizarse, mostrar su sentido tridimensional y detectar hacia dónde enviar sus pases, y sobre todo, ser lo necesariamente preciso y determinar en que momento y de que manera, ir en busca de las redes. Rivaldo está por aterrizar entre nosotros. Podremos ver algunos destellos de su grandeza, el domingo durante el Juego de las Leyendas, en el Estadio Nacional de Futbol.