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Sé que es muy difícil pensar en un bateador designado como potencial Más Valioso. Si no lo fue David Ortiz ni tampoco lo será Julio Daniel Martínez, el primero con un gran historial entre los Medias Rojas, y el otro, a sus 31 años, comenzando a tratar de construir el suyo en el mismo equipo. Ortiz era un obelisco frente al plato.

El artillero dominicano estuvo entre los tres primeros aspirantes en el 2005 y 2006. Este año, Martínez, con pocos juegos en los bosques, zona en la cual no es ningún factor de seguridad, estuvo peleando la triple corona casi todo el tiempo. Fue líder empujador de la Liga Americana con 130 y no pudo sostener el ritmo de Betts en average y de Khris Davis en vuela cercas, resignándose a ser sublíder en los dos casilleros con 330 puntos y 43 cuadrangulares. Un gran año disparando 188 hits y anotando 111 carreras. Enorme significado en el ataque, pero sin presencia efectiva en la defensa y otros aspectos del juego. 

Betts es indiscutible

Igual que la mayoría, veo a Mookie Betts obteniendo la distinción de Más Valioso por encima de su liderato de bateo registrando 346 puntos después de disparar 180 imparables, encabezando la liga en anotadas con 129 y en slugging mostrando porcentaje de 640 en 136 juegos.

Lo de Betts es más total porque ofrece un extraordinario aporte en la defensa como jardinero derecho y una mayúscula incidencia con su agresividad, funcionando como primer bate. Con certeza, un permanente ‘All Star’ con su fildeo. Así que lo de Betts no admite discusión, pero, colocar a J. D. Martínez detrás de José Ramírez de Cleveland y Mike Trout de los Angelinos, permite polemizar. Los viejos cronistas lo consideramos un producto de la sabermetría, esa evaluación ampliada con mayor profundidad, que le sacó del bolsillo el Cy Young a Clayton Kershaw el año pasado, para concedérselo a Max Scherzer de los Nacionales, favorito para repetir este año. 

Evaluación ampliada

Ramírez perdió ritmo en los meses de agosto y septiembre y dejó de ser factor para los Indios en el ataque. Descendió desde 305 puntos hasta 270 y fue limitado en septiembre a 2 jonrones y 11 empujadas. Martínez también perdió impulso, pero hasta el 15 de septiembre era una serio retador a las tres coronas, y desde el 26 de abril, se mantuvo no solo sobre los 300 puntos, sino oscilando entre 325 y los 330 que fue su promedio final, en tanto Trout, considerado casi en forma unánime como el mejor pelotero imaginable, a lo largo de 140 juegos impulsó 79 carreras conectando 39 jonrones, volviendo a exhibir sus portentosas facultades defensivas y rapidez en las bases.

Es posible, que aún con la triple corona, la sabermetría hubiera condenado a Martínez frente a Trout y Ramírez, cerrándole las puertas entre los finalistas para Más Valioso del 2018. Debe sentirse con sus rodillas dobladas, como un púgil cuando recibe un golpe bajo. Espero que la sabermetría no fabrique ganadores de la triple corona, más allá de las cifras que estamos acostumbrados a captar, entrando en otras consideraciones.