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Los aficionados se sienten fuera de la paila en las consideraciones para fijar a los ganadores de Premios en la Gran Carpa. Antes, discutían con los expertos, y los cuestionaban, y en ese atrevimiento, nos incluíamos cronistas “tacón bajo” o “medio pelo”. Pero ahora nos sentimos desarmados, si no tenemos la capacidad de extender nuestras argumentaciones a rincones hasta hace poco no explorados y que hoy se convierten en decisivos.

Son las mismas consideraciones “quirúrgicas” que han sacado a J. D. Martínez, un casi triple corona, de la lista de aspirantes al Más Valioso de la Liga Americana, pese a que fue uno de los dos motores ofensivos esenciales de los Medias Rojas, un equipo que lo ganó todo. En 1972, durante mis comienzos en la crónica de deportes, yo sabía por la sencillez del caso, que el zurdo Steve Carlton, un ganador de la triple corona del picheo, tenía el Cy Young en el bolsillo. Hoy estaría inseguro. Lo complejo ha derrotado estrepitosamente a lo fácil, y cada nuevo día, el laberinto se ensancha 
y se necesita una buena lámpara para encontrar las cifras claves, desequilibrantes.

¿Cómo retar a Snell?

Sin embargo, pese a la multiplicación de dificultades en las valoraciones, no creo que el zurdo de los Rays de Tampa, Blake Snell, máximo ganador de las mayores con 21, además líder en efectividad con un fantástico promedio de 1.89 y 221 ponches en 180 entradas, pueda ser retado por el Cy Young de la Liga Americana, ni siquiera por el astro derecho de los Indios de Cleveland, Corey Kluber, ganador de 20, con 2.89 en carreras limpias, y solo un ponche de ventaja (222), recorriendo 215 innings, es decir 35 más que Snell. Lo siento por Justin Verlander, el brazo estelar de los Astros de Houston, con balance de 16-9, un promedio de 2.52 en carreras limpias, y una exuberante cifra de 290 ponches en 214 episodios. Snell, quien estuvo fuera de acción desde el 12 de julio al 4 de agosto, es el máximo responsable del crecimiento que consiguió Tampa, aproximándose peligrosamente a los Yanquis en cierto momento, antes de perder el ritmo en septiembre, dependiendo fundamentalmente del trabajo realizado por su estelar zurdo, ganando consecutivamente nueve decisiones en los dos últimos meses, lo que fue sin duda un alarde. 

Scherzer, tranquilo

Ver a Max Scherzer ganador del Cy Young en la Liga Nacional, parece una certeza. Sería su cuarto después de superar a Kershaw en las valoraciones el año pasado, obteniendo su segundo con los Nacionales de Washington, después de haber logrado su primero lanzando para los Tigres en el 2013, cuando ganó 21 y perdió 3 con 2.90 en efectividad. Un ganador de 150 juegos en 11 temporadas, Scherzer de 34 años,  con registro de 18-7 y 300 ponches este año, ni siquiera sueña con los 300 triunfos, pero es considerado el mejor pícher de las Grandes Ligas en los últimos seis años.

Hay quienes piensan que Jacob DeGrom, el pícher que los Mets casi siempre dejan abandonado en el desierto, merece ser votado encima de Kershaw, pese a sus cifras anémicas de 10-9 en balance. Ese 1.70 en efectividad es capaz de iluminar París o Las Vegas. Un promedio realmente fabuloso, que debería permitirle ganar más de 20 con relativa comodidad. Jacob ponchó a 269 en 217 entradas. Y debemos mirar hacia Aaron Nola de los Filis, un sorprendente aspirante después de 17-6 con 2.37 y 224 ponches. El favoritismo de Scherzer, parece intocable. Eso sí, globalmente no fue más que Snell. De ser un solo Cy Young como en la época de Koufax, el ganador sería el pícher de Tampa.