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Cuando permaneces 10 años consecutivos con el Juventus, siendo su máximo goleador extranjero con 171, y eres parte de la Selección de Francia que ganó el Mundial de 1998 y la Eurocopa del 2000, tu tarjeta de identificación dice: “un astro”. Ese es el gran orgullo del jugador de origen argentino nacido en Ruan, Francia, David Trezeguet, a quien veremos en acción mañana en la presentación de las leyendas del futbol mundial mostrando destellos de lo que fueron, en el estadio de la UNAN aún pendiente de ser concluido. Trezeguet estuvo hace unos meses en Panamá, en las actividades correspondientes a la parada obligatoria en ese país, del trofeo de la Copa del Mundo, antes de su aterrizaje en Rusia. Lo vimos con esa sencillez que no se puede ocultar con ningún tipo de máscara. Accesible y siempre dispuesto, distanciado de cualquier jactancia, funcionando como un embajador de la FIFA. Así debe haberlo visto Virginia Lobo, la joven y dinámica periodista pinolera que logró un buen acercamiento con él en ese evento.  

Rematando a Italia

Entre tantos recuerdos imborrables que un jugador de ese nivel almacena, hay uno con especial significado, y es el gol de oro contra Italia en la Eurocopa 2000, asegurando el triunfo francés por 2-1 en una final que parecía alargarse hasta los penales. El gol de oro, ya no existe, pero ese de Trezeguet quedó como una marca registrada que tal invento, no pasó de noche y fue útil. Posiblemente el jugador prefiera recordar que formó parte de la escuadra francesa jefeada por Zinedine Zidane, que se coronó Campeón del Mundial de 1998. No entró en la gran final que ganó Francia 2-0, en lo que fue la reivindicación de Zidane, sin goles y sin brillo en el torneo, pero estuvo en octavos, en cuartos y en semifinales ofreciendo su aporte. Supo retar los factores adversos incluyendo lesiones para recuperar su nivel de rendimiento, incluyendo su presencia en cada uno de los juegos de Francia en el Grupo A del 2002, cuando el equipo galo, defendiendo el título, vio rodar su orgullo deshilachado quedando último sin poder ma
rcar un gol, dolorosa y asombrosamente eliminado.

El objetivo River Plate

Involucrado en la rareza de jugar en segunda división para dos  equipos que descendieron de diferentes maneras como el Juventus en Italia y el River Plate en Argentina, el entusiasmo de Trezeguet y su multiplicación de esfuerzos, se mantuvieron intactos. En los dos casos, fue de gran utilidad para los retornos. Uno de sus objetivos, mientras admiraba al uruguayo Francescoli, fue jugar en River Plate, que hoy en la Bombonera, enfrenta a Boca Juniors en la final de Copa Libertadores. Trezeguet debutó en 1994 con el Platense en Argentina, antes de zarpar hacia el Mónaco por cinco temporadas. Firmó con el Juventus atravesando una década y entrando en etapa de debilitamiento, pasó al Hércules en España, desviándose hacia Emiratos jugando con el Baniyas. En el 2012 estuvo con River, después pasó a Newells Old Boys y cerró carrera con el Pune. Como dijo en Panamá “He disfrutado plenamente del futbol y lo sigo haciendo en diferentes tareas”, como lo hará mañana en el estadio de la UNAN-Managua.