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De la nueva camada de entrenadores nacionales de boxeo, Wilmer Hernández se está haciendo de una sólida reputación y aunque la forma como trabaja con los púgiles bajo su tutela ha despertado cierta controversia, los resultados hablan por sí solos. Ya han pasado 13 años desde que Hernández renunció a su sueño de ser campeón del mundo para iniciar una nueva faceta como entrenador, su primera escuela, según recuerda, “la puse debajo de un árbol, en cuadro de beisbol”.

En la actualidad a Hernández se le ha visto junto a varias figuras del boxeo pinolero. Su paso como entrenador de cabecera de Román “Chocolatito” González lo colocó en el mapa como entrenador nacional y aunque no perduró mucho en ese puesto, se le ha visto ligado a Félix “El Gemelo” Alvarado, nuevo campeón pinolero de las 108 libras de la FIB, y además llevará la voz cantante en la esquina de Byron “El Gallito” Rojas, para su combate de título mundial contra CP Freshmart este 28 de noviembre en Tailandia.

“Yo siempre voy a estar agradecido con Román González por la oportunidad que me dio de ser su entrenador. Todo el mundo me critico bastante en esa oportunidad, decían que mi trabajo no servía. Pero yo no hablo con palabras, lo demuestro con hechos”, afirmó Hernández. “Le pueden preguntar a Félix Alvarado, aunque no trabajé con él todo el tiempo, estuvo en la última parte antes de su pelea y yo sé que le ayudé mucho”, aportó el entrenador nacional.

Algo diferente

Como suelo ocurrir con algunos atletas que no coronan sus sueños deportivos, Hernández encontró en la vocación de entrenador, la manera de ayudar a que otros sí pudieran ver realizados sus sueños. Su estilo de entrenamiento diferente, que escapaba a lo convencional, fue criticado y sigue siendo cuestionado pese a los resultados.

“Tuve dicha de aprender del mejor boxeador que ha producido Nicaragua como fue Alexis Argüello, que en paz descanse, también aprendí mucho de otros entrenadores como Luis Mena, (Leonel) “Chocoyo” Acosta, Gustavo Herrera, Arnulfo Obando (q.e.p.d), (Ricardo) “El Halcón” Buitrago. Todo eso que aprendí, lo fusioné con los conocimientos que adquirí de reparación física”, afirmó Hernández.

“Saber cómo preparara físicamente a un boxeador y además saber cómo entrenarlo para una pelea, es algo que gracias a Dios me ha dado resultados. Mi estilo es de hablarle fuerte a los boxeadores, porque este deporte es duro y ser uno es flexible con los boxeadores no vamos a llegar a ningún lado”, concluye el entrenador nacional.