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Cuando Boca Junior y River Plate lograron su pase a la final de la copa Libertadores, los argentinos por fin tenían en sus manos la final soñada. Pero, en cuestión de días, estaban frente a la final maldita.

Conmebol confirma final de Libertadores Boca-River en Madrid el 9 de diciembre

Si en el juego de ida, en la Bombonera, un torrencial retrasó el partido un día; para el duelo de vuelta un ataque con piedras y gases lacrimógenos contra el autobús de Boca Juniors dejó todo en suspenso.

Luego de una semana de incertidumbre, con el Boca Juniors pidiendo ser proclamado campeón por la actitud violenta de los fanáticos de River, las autoridades decidieron que el superclásico de América se dispute el 9 de diciembre en Europa, siendo la sede nada más y nada menos que el mítico estadio Santiago Bernabéu, la casa del Real Madrid.

Las especulaciones han llegado a su fin y el planeta futbol se alista para el banquete.

Desde Miami, hasta Catar, pasando por Sao Paulo (Brasil), Medellín (Colombia), Génova (Italia) y Asunción (Paraguay), ofrecieron sus mejores estadios para albergar un partido que, por todo lo ocurrido, será uno de los más mediáticos en la historia de los clásicos de Argentina.

Incluso, se llegó a considerar que el duelo se jugase en Doha, que será la sede del Mundial de Clubes, y que el equipo campeón se quedara en dicho país para disputar el torneo de clubes más grande del mundo.

La situación de esta final escaló a niveles superiores al futbol y las consecuencias han sido de proporciones insospechadas, al punto de que durante la semana el ministro de Defensa de Argentina, Martín Ocampo, tuvo que renunciar de su cargo por el fracaso del operativo de seguridad que se montó en torno al estadio Monumental de River Plate.

Rivalidad de años

Se dice que la rivalidad entre Boca Juniors y River Plate comenzó a principios del siglo XX, cuando ambos clubes jugaban en el barrio porteño de La Boca, en Buenos Aires, Argentina.

El primer club que se fundó allí fue River Plate, el 25 de mayo de 1901, tras la fusión de dos instituciones aficionadas: Santa Rosa y Las Rosales.

Leopoldo Bard fue su primer presidente. Cuatro años después, el 3 de abril de 1905, fue fundado el Boca Junior, en un banco de lo que actualmente se conoce como Plaza Solís, como consecuencia de la reunión de un grupo de jugadores de un equipo informal llamado Independencia Sud, con Esteban Baglietto como su primer presidente.

El Santiago Bernabéu podría albergar la final de la Libertadores

Se cree que los colores azul y amarillo de la camiseta del Boca están inspirados en el barco sueco Drottning Sophia, que en ese entonces estaba anclado en el puerto cercano al barrio de La Boca.

Ahora en Argentina hay miles de fanáticos de Boca y otros miles del River que no podrán disfrutar de este banquete futbolístico.

Se reconoce que el primer Superclásico oficial entre Boca y River se jugó en 1913, pero los historiadores reconocen un amistoso el 2 de agosto de 1908 en el modesto estadio de Boca, en la Isla Demarchi, que terminó con triunfo local por 2-1 con goles de Rafael Pratts.

Episodio más oscuro

La rivalidad entre Boca y River Plate está llena de instantes históricos y legendarios en el futbol mundial, pero, como todo, también tiene su lado oscuro.

Se reconocen tres momentos trágicos en la historia de la rivalidad entre “xeneizes” (como se conoce al Boca) y “millonarios” (como generalmente llaman a River), pero uno ha sido el más trágico de todos.

Conocida como la “tragedia de la Puerta 12”, sucedió el 23 de junio de 1968, cuando River Plate y Boca jugaron en el Monumental durante una jornada del torneo Metropolitano, finalizando con marcador de 0-0.

La final Boca-River de la Libertadores, en manos del Tribunal de Disciplina de la Conmebol

Luego de finalizado el partido se dio la que se conoce como la peor tragedia en la historia del futbol argentino.

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En su retirada del estadio, los simpatizantes visitantes se encontraron con una trampa mortal en la Puerta 12. Nunca se supo exactamente si los portones estaban cerrados, si la policía reprimió y no dejó salir o si ambos factores se combinaron, pero la presión de la gente que intentaba inútilmente retirarse, atrapó a cientos de personas entre avalanchas de público y provocó 71 muertos. El hecho quedó impune y nunca más nadie, ni siquiera los dirigentes xeneizes, siguieron investigando el caso.

Todo superclásico debe ser considerado una fiesta del futbol y más si se disputa una final, pero cuando todo se ve empañado por la violencia, la fiesta del futbol se convierte en tragedia y los fanáticos que nada tienen que ver siempre pagan las consecuencias.

Ahora en Argentina hay miles de fanáticos de Boca y otros miles del River que no podrán disfrutar de este banquete futbolístico.