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Desde el 21 de noviembre hasta el 2 diciembre mi trabajo fue seguir cada paso de la selección nacional Sub-18 que en una demostración de talento y bravura clasificó al Mundial de Corea del Sur 2019, como resultado de haber ocupado el cuarto puesto del Campeonato Panamericano que se jugó en Chitré, Panamá. Tengo que admitirlo, mi primera cobertura internacional fue una experiencia fuera de serie, cargada de retos, vivencias y sobre todo mucho aprendizaje. 

Entre crónicas y entrevistas. Durante los 13 días de la cobertura, el tiempo fue fugaz entre tener que escribir la previa y la crónica de los juegos, las entrevistas con los protagonistas, las historias detrás de los héroes, y también las fotografías de los momentos dignos de enmarcar.  Todo para cumplirles a los lectores con el profesionalismo que desde siempre ha caracterizado las coberturas internacionales de El Nuevo Diario, periódico en el que laboro desde hace ya cuatro años y que apoyó en todo momento esta cobertura.  

De reporte en reporte.  Todas las mañanas durante los últimos 13 días, tuve el privilegio de informar con la mayor cantidad de detalles posibles a los oyentes del gustado programa Tumbó la cerca, que al mando del narrador deportivo Agustín Cedeño se transmite por Radio 800 y Facebook Live. Entrevistas, comentarios y estadísticas  formaban parte de un reporte matutino lo más completo posible sobre lo ocurrido con la selección en la jornada del día anterior. 

Lo mejor de la cobertura. El aprendizaje adquirido a lo largo de dos semanas en las que me entregué por completo a esta profesión “que apasiona y que obsesiona, a quien se entrega de cuerpo entero y con la mente abierta a su realización”, como escribiera el maestro Edgar Tijerino en el prólogo de mi libro sobre su vida titulado ¡Bravo, Edgar! Claro, entre lo mejor está haber sido testigo de cómo una selección a la que se le daba pocos chances reales de clasificación, se proyectaba hasta meterse entre las cuatro mejores de América y garantizar su presencia en el Mundial del próximo año.  ¡Eso es inolvidable!

Misión cumplida. Además del aprendizaje, me queda la satisfacción de haber puesto mi mayor esfuerzo en cada jornada, procurando responder a las exigencias que plantea el hecho de informar a los lectores y oyentes de ahora. De tal manera que después de 13 días en Chitré, Panamá, puedo decir: misión cumplida, la cobertura está hecha.