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Los días en que el cuerpo pedía clemencia fueron muchos. La idea de renunciar fue una constante, avivada sobre todo por esas noches de desvelo sufridas largo tiempo por Sayra Laguna, Rubén Mora y Janior Montes, atletas que encontraron la fuerza de voluntad necesaria para coronar carreras profesionales mientras cosechaban éxitos en el plano deportivo.

Con los años son más los atletas que toman conciencia que del deporte no se pude vivir en Nicaragua, por lo que toman la decisión de también estudiar carreras universitarias.

El ¡sí se puede! fue la consigna principal de la imparable Sayra Laguna, quien después de coronar las carreras universitarias de Mercadotecnia en la Facultad de Economía del Recinto Universitario Carlos Fonseca Amador (Rucfa) de la UNAN-Managua del 2005 al 2010, logró cursar con éxito la carrera de Administración de Empresas en la UCA (2011-2017), y ya sueña con agregar una tercera profesión, esta vez de Ingeniería Agrónoma en la UNA.

Rubén Mora, con ese carácter indomable que muestra en la cancha de voleibol de playa, acaba de conseguir su título de ingeniero en sistemas de información, mientras que Janior Montes, con 18 años de carrera deportiva, tomo consciencia de que el beisbol no es para siempre.

Sayra, por la tercera

Sayra Laguna se ha convertido en una figura referente en los deportes marciales, con una larga y fructífera carrera en el judo, sumado a su reciente incursión con igual brillo en el deporte del sambo.

Con dos carreras universitarias en su poder, Sayra se ve “estudiando por muchos años más”, y eso que en un principio “no sabía qué quería estudiar”. El deporte fue el que terminó de orientar sus pasos y de moldear su destino.

“No sabía qué quería estudiar cuando salí de la secundaria, entonces una amiga me sugirió que hiciéramos el año básico en la UNAN-Managua, eso fue en el 2004. Por ese tiempo también comencé mi carrera en el judo, recuerdo que uno de mis entrenadores, el profesor Milton García, daba clases de reforzamiento en Matemática, y con él hice un trato, si yo pasaba el examen de admisión no me iba a cobrar ni un solo córdoba, porque él miró el esfuerzo que yo ponía y la necesidad que tenía, porque para esa fecha mi mamá estuvo enferma”, recuerda Sayra.

Janior debió luchar muchas temporadas para afianzar su carrera deportiva detrás del home, hasta convertirse en el receptor titular de la selección.

“Fue duro, yo estaba acostumbrada a solo entrenar, pero ya en la Universidad también tenía que estudiar para poder mantener mi beca. Hubo muchas noches de desvelo en las que me acostaba a las 2:00 a.m. o 3:00 a.m. estudiando, todavía tenía que ir a clases por la tarde y luego en la noche a entrenar. Cuando tenía que viajar para competir en un evento internacional, le rogaba a Dios para que el profesor me hiciera reposición de examen o reposición de algún trabajo, la verdad fue muy difícil”, explica Sayra.

En medio de esa lucha diaria, Sayra se aferró a su sueño de sacar no una, sino dos carreras profesionales, con la posibilidad de conseguir una tercera. “La clave para salir adelante es ponerle corazón. La verdad a mí siempre me ha gustado estudiar, yo me veo viajando y estudiando siempre, nunca fui buena alumna, pero sí aplicada. El próximo año voy a sacar una maestría los domingos y hasta quiero estudiar Ingeniería Agrónoma en la Universidad Agraria (UNA)”, afirma la atleta, quien trabaja como administradora del complejo Polideportivo España.

El largo camino de Rubén

El paradisíaco puerto de San Juan del Sur en Rivas, vio nacer hace 23 años a Rubén Alejandro Mora Romero, quien con su juego impetuoso, sumado a un gran talento, destacó desde temprano en el voleibol de playa.

Rubén parece tener un mundo por delante en este deporte, tras lo demostrado en 2017, cuando junto a Danny López consiguió la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos, celebrados en Managua.

Aunque el deporte siempre ha sido parte de su vida, Rubén tuvo la determinación de llevar de la mano una carrera universitaria que este 2018 logró coronar, al conseguir el título de ingeniero en sistemas de información en la UNAN-Managua (2013-2018), tras cinco largo años en los que tuvo que superar muchos obstáculos

“Fue difícil combinar los estudios con el deporte. El primer obstáculo que yo tuve que superar fue el acostumbrarme a la capital, porque yo vengo de un puerto. Recuerdo que la primera vez que me monté en una ruta, me perdí. Luego tuve que acostumbrarme a los horarios, me levantaba a las 5:00 a.m. para ir a entrenar a las seis, tenía que ir a clases por la tarde y cuando terminaba todavía tenía que hacer otra jornada de entrenamiento. No tenía descanso”, relata Rubén.

“Hubo momentos en los que me sentí presionado por los estudios, pues la carrera de Ingeniería no es fácil. Tenía que salir mucho del país y perdía muchas clases, por lo que ponerme al día siempre fue complicado. Le pedía a Dios que me ayudara a salir adelante, además, siempre tuve el apoyo de mi mamá (Paula Emilia Romero Herrera), ella se convirtió en la pieza más importante en mi vida desde que mi papá falleció (Rubén Alejandro Mora Muñiz). Ser un atleta de alto rendimiento no es fácil, siempre hay que estar dando resultados en una serie de torneos que se dan todo el año”, destaca Rubén.

El beisbol no es para siempre

A sus 35 años, Janior Montes, receptor de la selección nacional y del Bóer en la profesional y en el Pomares, sabe que el fin de su carrera está a la vuelta de la equina.

Janior debió luchar muchas temporadas para afianzar su carrera deportiva detrás del home, hasta convertirse en el receptor titular de la selección. Sin importar las exigencias del juego, el pelotero capitalino hizo el esfuerzo de sacar su título universitario de ingeniero en sistemas en la UNI, motivado más que todo por los consejos de su mamá.

“Fue una tarea bien difícil combinar estas dos actividades, el beisbol quita mucho tiempo, los horarios de clases chocaban con los entrenamientos y los partidos, pero fue gracias al deporte que en la UNI me permitieron llevar dos o tres clases para así ir sacando mi carrera de poco a poco”, dice Montes, además de asegurar que “sí se puede ser un buen atleta y estudiar, lo único es que hay que ser ordenado en los dos ámbitos”.

Rubén Mora, de Voleibol de playa. Archivo/ END

“La verdad yo estaba concentrado ciento por ciento en el beisbol, fue mi mamá la que se preocupó porque yo sacara una carrera. A los 19 años yo tuve una lesión en la mano y fue ahí que me di cuenta que necesitaba algo que me ayudara a tener una estabilidad fuera del beisbol”, afirmó Janior, quien ingresó a la UNI en 2002 y egresó en el 2010.

“La época de exámenes es cuando uno más siente la presión de estudiar y hacer deporte. Hubo ocasiones en las que yo iba en el bus con el equipo y tenía que ir estudiando. Eso para mí era cansado, principalmente porque la posición que yo juego te desgasta mucho, no solo por la exigencia física, sino por estar pensando en todas las situaciones que se pueden dar en el juego, lo cual sumado al estar pensando en los exámenes del día siguiente, era bastante agotador. Pero lo grato de todo esto es que yo le demostré a mis hijos y a los peloteros jóvenes que si uno tiene una meta, la puede cumplir siempre que se esfuerce”, puntualizó Janior.