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Desde sus primeros pasos en el beisbol profesional, el versátil lanzador nicaragüense Erasmo Ramírez ha tenido que exigirse al máximo para lidiar con una y mil dificultades. La más reciente de ellas fue su salida de los Marineros de Seattle, lo que al finalizar la temporada del 2018 lo hizo pasar a la lista de agentes libres, y tras una campaña en la que fue limitado por las constantes lesiones, seguro pensó en lo peor mientras sentía que el futuro se le escapaba de las manos. Sin embargo, beneficiado por uno de esos giros bruscos que suele dar el destino, ahora ve optimista hacia el horizonte, confiado en que volverá a las Grandes Ligas con los históricos Medias Rojas de Boston, los actuales campeones con los que este martes firmó un acuerdo de Ligas Menores con invitación al Spring Training.

Asegurado el camino por el que podría retornar al mejor beisbol del mundo, a Erasmo no le queda más que prepararse como quien está consciente de tener frente a sí una oportunidad que podría no volver a presentarse. Con 28 años de edad y siete de experiencia en la MLB, Ramírez tiene la dura tarea de probar que posee la condición física y el armamento necesario para ser de gran utilidad en uno de los equipos de más alto rendimiento de la actualidad. El reto se perfila complicado, pero lo mostrado hasta ahora por Erasmo, su potencial y versatilidad en el montículo, sumado a su carácter y amplio recorrido, invita a creer que puede hacer el trabajo. De tal manera que el futuro está de nuevo en sus manos.

Estar saludable, lo primero

Erasmo Ramírez viene de una temporada en la que las lesiones fueron para él como el “pan de cada día”. Se perdió el Spring Training y varias de las primeras semanas de la campaña por afectaciones físicas, y cuando volvió a lanzar solo pudo realizar dos aperturas, mismas que perdió recibiendo sendas palizas ante los Vigilantes de Texas y los Indios de Cleveland. Fue entonces cuando el médico de los Marineros le diagnosticó una tensión en el músculo redondo mayor de su brazo de lanzar, por lo que el equipo decidió ponerlo en la lista de lesionados el primero de mayo.

Regresó en agosto y realizó ocho aperturas, logrando un récord de 2-2 y una efectividad de 5.50. El rivense terminó la temporada con foja de 2-4 y promedio de carreras limpias permitidas de 6.50, por haber permitido 33 anotaciones limpias en 45.2 innings. En su accionar y sus números quedó evidenciado que fue seriamente limitado por las lesiones, situación que debe procurar no se repita en su nuevo contexto, porque de lo contrario perderá una oportunidad clave para la continuidad de su carrera.

“Gracias a Dios estoy sano, lo que importa es seguir así y entrenando fuerte”, dijo Erasmo recientemente, consciente de que estar saludable es clave para tener mayores opciones de retornar a Las Mayores.

Lo más seguro, al Bullpen

Erasmo Ramírez ha participado en 192 juegos a lo largo de siete temporadas en Grandes Ligas, apareciendo en 92 ocasiones como abridor, el rol que siempre ha preferido jugar. Sin embargo, la rotación de los Medias Rojas está completa con Chris Sale, David Price, Rick Porcello, Nathan Eovaldi y Eduardo Rodríguez, en caso de ser necesario un quinto abridor. Esto deja claro que el lugar de Erasmo en Boston sería el bullpen, desde donde también ha demostrado ser capaz de notables actuaciones. En algún momento, según las circunstancias y dada su versatilidad, podría aparecer como abridor, pero no es una garantía.

Si bien es cierto el rol es importante, lo clave ahora es enfocarse en estar saludable y forjar excelentes presentaciones en el Spring Traning, buscando garantizar un cupo en el equipo grande, luego lo demás vendrá por añadidura.