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Les guste o no a algunos directivos, apoderados y promotores nicaragüenses, Ricardo Rizzo es uno de los mejores concertadores de boxeo en el mundo y su influencia es tan gigantesca en los organismos que es capaz de conseguir dos oportunidades de título mundial a un mismo peleador en menos de 6 meses, la evidencia de lo que digo es Carlos “El Chocorroncito” Buitrago, a quien Rizzo le ha garantizado 5 chances de campeonato.

Cristofer González perdió el título el 22 de diciembre y ahora la gran pregunta es ¿En cuánto tiempo volverá a disputar otro cetro ahora como excampeón? Ese es el gran reto que tiene su apoderado William Ramírez, un hombre apasionado por el boxeo con un mar de recursos económicos, pero novel a nivel internacional, en materia de relaciones.

Ruptura debe solucionarse

Y cuando se es novel se necesita un asesor como Rizzo, sea cómodo o incómodo, guste o no guste. Tengo entendido que hay una ruptura laboral entre don Ricardo, a quien conozco personalmente y es un gran amigo de los periodistas y don William. Después de la pelea de Félix “El Gemelo” Alvarado en Filipinas, donde se coronó Alvarado, parece que hubo algunas divergencias entre ambos dirigentes, que ojalá don William pueda solucionar por el bien de sus peleadores.

No es un secreto que Rizzo estuvo involucrado en las negociaciones de los combates de título mundial de Byron “El Gallito” Rojas y Félix Alvarado. Públicamente no ocupó el rol protagónico, ese se lo dejó a don William, pero fue pieza fundamental para que a ambos púgiles nicas se les agilizarán los pleitos y ganaran más dinero, su intervención siempre es incidente y trascendental.

Ahora don William tendrá el reto de mostrar su capacidad de gestión. El boxeo no es solo dinero, se trata de tener amigos, contactos y conexiones claves. Ramírez la tiene fácil, solo necesita llamar a Rizzo y empezar el movimiento de piezas para que Cristofer tenga una oportunidad de campeonato mundial lo más pronto posible en cualquier organismo.

Un peleador como González no puede pasar más de un año sin disputar una corona, eso sería imperdonable. Todos sabemos que esa derrota contra Edwards se debió a un exceso de confianza y mala preparación, pero este muchacho es un buen peleador, al que se le debe sacar el máximo provecho sin perder demasiado tiempo para subirlo al trono nuevamente. Es ahora cuando don William y Pablo Osuna, su representante en Nicaragua tendrán que mover piezas en favor del excampeón.