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El boxeo es el deporte ideal para salir de la pobreza lo más rápido posible, al menos, eso es lo que piensan muchos jóvenes que incursionan en esta actividad. Ocurre que si el peleador es talentoso, en un lapso de 3 o 4 años puede disputar un título mundial, tocar el cielo y superar las carencias económicas. Pero esa es la parte hermosa de la disciplina, que también tiene un lado oscuro en el que existe la corrupción, el pobre espectáculo y los combates desiguales. En estos últimos juegan un papel protagónico los peleadores “escaleras”.

Pero, ¿Qué es un boxeador “escalera”? Es un púgil que es puesto arriba de un ring para ser derrotado ya sea por un prospecto, un campeón mundial, un excampeón, o un púgil de nombre que recientemente disputó campeonato, perdió y necesita recobrar la confianza ante un rival discreto.

Los boxeadores “escaleras” no necesariamente tienen que ser de bajo nivel, hay peleadores que fueron prospectos destacados y que posteriormente ocuparon ese rol, incluso hasta los excampeones llegan a ser utilizados para cumplir una función que hasta cierto punto puede ser considerada deshonrosa, no obstante es necesaria, pues, ningún monarca llegó a la cima sin antes enfrentarse a contrincantes limitados boxísticamente. 

Eddie “El Torito” Castro, Bismarck “Pastelito” Alfaro y Julio “El Halconcito” Buitrago, en su momento fueron considerados prospectos interesantes con proyección, al menos, de disputar un campeonato del mundo. Solo uno logró pelear por título y posteriormente, empujado por la necesidad, se convirtió en un boxeador “trampolín”. “Muchas veces me avisaban 15 días antes de una pelea, sabía que me estaban ocupando de escalera”, cuenta Castro.

“Las bolsas no son justas”

“El Torito” Castro nació en Masaya y debutó en el boxeo profesional el 30 de abril del 2004. Su carrera tuvo un inicio fulgurante, acumuló cinco triunfos consecutivos, cuatro por nocaut, hasta que el 15 de octubre, la promotora Prodesa de Silvio Conrado decidió que Castro enfrentara al mejor boxeador en la historia de los pesos pequeños, Román “Chocolatito” González.

Castro aceptó la pelea y terminó noqueado en apenas tres asaltos. Después de esa derrota, comenzó la reconstrucción del “Torito”, ganó cinco combates y sumó tres anulados, lo importante es que no perdía. Pero un episodio triste terminó por acabar con la motivación de Castro.

“Dos meses antes de pelear título mundial mi padre Ernesto Castro falleció por un problema en los pulmones”, relata Castro. “El Torito” disputó el cetro 105 libras de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) contra el filipino Donnie Nietes el 30 de agosto del 2008. Con sus emociones destruidas, Castro solamente subió al ring a cumplir con el contrato, terminó noqueado en el segundo asalto, allí se terminó el sueño de ser campeón, y comenzó el desplome de su carrera.

“Todos los boxeadores soñamos con ser campeones, pero hay muchos tropiezos que nos atrasan en búsqueda de tal objetivo. El deporte es duro y necesitamos apoyo moral y económico. Comencé muy bien, tenía el apoyo incondicional de mi padre, pero desafortunadamente murió. Él era mi motivación, me apoyaba económica y moralmente”, afirma. “Prodesa me llamaba 15 días antes de cada pelea. Peleaba con gente, como Carlos “Chocorroncito” Buitrago, Yader Cardoza, más que todo para servir de escalón de esos prospectos”.

“El Torito” con 35 años sigue boxeando más por necesidad que por pasión. Él sabe que a estas alturas de su vida el sueño de ser campeón se extinguió. Su récord de 16 victorias, 16 derrotas y 2 empates, tampoco resulta atractivo para que un promotor extranjero le da la oportunidad de pelear y ganarse una buena bolsa, aunque él no pierde la esperanza.

“En lo particular solo quiero pelear el año que viene, porque quiero trabajar en mi carrera. Estoy cursando el cuarto año de Contabilidad en la Universidad Evangélica de Nicaragua (Uenic) de Masaya. Ahora tengo dos hijos, la ilusión del boxeo ya se me fue, peleo por ganarme un dinero y con la esperanza de tener una pelea fuera que me permita ganar un poco más”, explica.

“Lo más difícil  de ser un peleador escalera son las críticas. Antes la gente me felicitaba, ahora ni me preguntan cómo salí en una pelea. Es más, me dicen: ‘No fregués si solo llegás a caer al ring’. La gente no sabe el sacrificio que hacemos, critican rápido y no tienen idea del sacrificio que representa una profesión como esta. Por ejemplo, hace 2 años enfrenté a Eliecer Gazo y salí con un coágulo en la cabeza, se me inflamó como balón, gracias a Dios salí bien, pero no tenemos apoyo para ser atendidos ante cualquier enfermedad. Además, las bolsas no son justas”.

La Comisión Nicaragüense de Boxeo Profesional (Conibop) establece en sus estatutos que todos los boxeadores deben de ganar, al menos, mil córdobas por round. Es decir que un peleador que apenas está comenzando su andar en el profesionalismo, debe garantizarse cuatro mil córdobas por un combate de cuatro episodios. El pago por combates que sean de seis o más rounds, deben ser negociados entre el púgil y los promotores.

La bolsa de un boxeador “escalera” puede variar en dependencia del contrincante. Si enfrenta a un prospecto destacado puede ganar entre C$4,000 y C$8,000. Si pelea contra un excampeón mundial o ranqueado, el pago puede ascender hasta C$15,000 o C$20,000. 

“Era un prospecto bueno”

Bismarck “Pastelito” Alfaro llegó a ser considerado una promesa del boxeo nica. No obstante, al igual que Castro, la necesidad económica le obligó a tomar decisiones erradas. “Aquí en Nicaragua me pagaban una miseria, siendo un prospecto bueno al que la gente llegaba a ver al gimnasio Alexis Argüello. Entonces tuve que irme a Europa en el 2008 con un llamativo récord de 10 triunfos  y dos derrotas, pero allí me lo desbarataron”, relata.

La carrera del “Pastelito” comenzó en el 2006. Él se hizo un boxeador popular por su historia de superación, pues, siendo un muchacho de escasos recursos, alternaba su trabajo como vendedor de pasteles en el mercado Iván Montenegro con el boxeo. A la fecha,  Alfaro continúa ganándose la vida como comerciante de pasteles.

“Siendo un 118 libras llegué a pelear hasta en 147. Enfrentaba a peleadores buenos, tipos más fuertes, excampeones mundiales, o púgiles olímpicos. Mi carrera tocó fondo cuando solo peleaba por cobrar la bolsa. Yo sabía que aunque ganara una pelea en el ring, la decisión no sería a mi favor. Siempre estuve consciente que era una “escalera” para los otros boxeadores”, cuenta.

“Lo más difícil de ser boxeador “escalera” es que hay momentos en los que te sentís frustrado, sobre todo, cuando en algún momento fuiste considerado un buen prospecto. Uno arriesga su vida peleando con boxeadores que no son de la categoría, todo por el dinero. Aquí en Nicaragua ganaba C$8,000 o C$10,000 por pelea, solo cuando peleé contra Yoandris Salinas fue que me dieron US$1,500, esa fue mi mejor bolsa y me la pagó Prodesa, la promotora de Silvio Conrado”.

Alfaro considera que un peleador que sirva de trampolín a un prospecto debe recibir un salario estimable. “Las bolsas con los boxeadores “escaleras” no son justas, deberían de asignarles, al menos, C$15,000, pero aquí los promotores son unos salvajes, les pagan C$3,000 o C$4,000 por una pelea. Cuando uno queda mal físicamente ni lo voltean a ver, ni siquiera para regalar una pastilla”, señala “El Pastelito”, quien hizo su último combate en el 2013 y un año más tarde fue sancionado por la Conibop, pues Alfaro incursionó en las artes marciales mixtas.

“El Pastelito” dejó su récord en 13 victorias y 17 derrotas. Actualmente sigue vendiendo pasteles en los diferentes gimnasios de Managua, pero reconoce que “me gustaría volver a pelear, sentir la adrenalina, aunque entiendo que mi tiempo ya pasó”.

“Escaleras’ ponen su precio”

Pero Rosendo Álvarez, apoderado y socio de su esposa Ruth Rodríguez al frente de la promotora Búfalo Boxing, tiene una opinión muy diferente respecto al pago que recibe un boxeador “escalera”. Su postura la grafica con una mala experiencia sucedida en el 2014, en la que se vio involucrado el boxeador Marcos Mojica.

El 15 de marzo del 2014, el excampeón mundial José “Quiebra Jícara” Alfaro enfrentaba a Mojica en la pelea estelar del aniversario de Búfalo Boxing. Un día antes, en la ceremonia de pesaje, Alfaro llegó excedido, no dio el peso pactado, y Mojica se negó rotundamente a pelear, a pesar que iba a recibir un 25% de la bolsa de Alfaro, según lo establecido en el reglamento de la Conibop.

“Los boxeadores “escaleras” ganan bien. Mojica peleó con ‘Quiebra Jícara’ y la bolsa que se le iba a pagar era de C$18,000, además del 25% de la bolsa de Alfaro, pero él no aceptó porque deseaba que se le pagaran C$30,000”, afirma Rosendo. “Los peleadores “escaleras” ponen su precio, entonces tenés que pagarles el capricho. Algunos boxeadores no dan espectáculo, se tiran en un round y cobran caro”, agrega.

“Promotores te utilizan”

Julio “El Halcón” Buitrago es hermano del cinco veces retador de título mundial Carlos “Chocorroncito” Buitrago. Viene de una familia de boxeadores, en la que se incluye a su padre, Mauricio “El Halcón” Buitrago, un boxeador destacado en los años 80, que llegó a ser campeón nacional en la división mosca y rival de Alexis Argüello, el mejor púgil en la historia de Nicaragua.

“El Halconcito” fue un trotamundos en el boxeo. Al igual que Alfaro se fue a probar suerte en Europa, donde destruyó su récord, cosechando nueve de sus 19 derrotas en el boxeo profesional. Sus 13 triunfos fueron en Nicaragua y la pelea más importante a nivel local la hizo contra Nerys Espinoza, perdiendo por decisión unánime el 18 de junio del 2010.

“Lo más duro es que te utilizan y no pagan bolsas justas. Cuando peleé con Nerys Espinoza apenas me dieron C$10,000, una bolsa que consideré injusta por tratarse el rival de un peleador al iban a mandar a Argentina a disputar título mundial 112 libras de la FIB contra Luis Lazarte. Batallé para que me dieran C$10,000, porque apenas me ofrecían C$8,000”, asegura Buitrago, retirado del cuadrilátero desde el 2016. 

“Los promotores te utilizan y no pagan bien, pese a esto uno toma esas peleas por la misma necesidad económica. Pasa lo mismo cuando salimos del país, uno es consciente que va a funcionar como pelador “escalera”, sobre todo cuando el combate será en una categoría que no es la suya. En Europa te pueden pagar 800, 1,000, 1,500 y hasta 3,000 euros si el peleador es bueno. Pero de esa cantidad te quitan prácticamente la mitad, es duro e injusto”, finaliza.