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La noche del miércoles en el sexto episodio, el público del Estadio Denis Martínez se silenció. Algunos en sus butacas pusieron sus manos en la cabeza mostrando preocupación por lo que vieron en el terreno. Y no es para menos, Javier Robles recibió un pelotazo en su boca del lanzador Nelson León. Inmediatamente un manantial de sangre empezó a brotar desde su boca.

La preocupación más grande del Bóer era que su pelotero tuviera una fractura en la mandíbula. Pasaron más de 10 minutos para que apareciera una camilla con dos enfermeros y sacaran al jugador del estadio, montarlo en una ambulancia y trasladarlo al hospital Militar. Finalmente, luego de ser sometido a una revisión exhaustiva de los doctores, Robles se salvó de una lesión grave.

El jardinero del Bóer solamente sufrió dos heridas, una afuera y otra dentro de la boca. “El Bóer informa que Robles está fuera de peligro, fue dado de alta y se encuentra en su casa de habitación. Le realizaron unas placas para descartar algún tipo de lesión (fractura o fisura). A Robles le realizaron cuatro puntadas en el exterior e interior de la boca. Le mandaron a reposar durante 10 días”, cita parte del comunicado que emitió el Bóer este jueves por la tarde.

Tomando en cuenta los 10 días de descanso, Robles podría aparecer contra León en la final, siempre y cuando el Bóer elimine a los Tigres. En este momento, la serie semifinal está 1-0 en favor de la Tribu y hoy se jugará el segundo juego en el Estadio Efraín Tijerino Mazariego en Chinandega. El lugar de Robles en los jardines será ocupado por Jordan Pavón.