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Sigo pensando que Nolan Ryan debió ser una escogencia unánime, no limitado al 98.79 por ciento de los  votos en 1999. 20 años después, en este 2019, el mejor cerrador de todos los tiempos, el panameño Mariano Rivera, rey de la recta cortada, podría ser lo más próximo, superando el 99.32 de Ken Griffey Jr. En el 2016, Rivera va a depender de los votantes jóvenes, lo que supone una ventaja, porque reduce casi nada, otros criterios que han envejecido pero no caducado, sobre negarle la aceptación total a cualquiera, como un “reconocimiento” a la grandeza de Ruth, Cobb, Hornsby, Walter Johnson y tantos otros de grandiosidad indiscutida.

Rivera fue a lo largo de 19 temporadas entre 1995 y 2013, una de las mayores figuras que definieron su generación y no solo por ser el mejor rematador en la historia con 652 rescates, dos veces con 50 o más y siete superior a los 40, un ejemplo de compañerismo, calidad humana y embajador del juego… A los 44 años, el panameño culminó su carrera en el 2013 con 44 salvamentos, balance de 6-2 y 2.11 en efectividad, permitiendo 58 imparables en 64 entradas, cifras soñadas para cualquier rematador en plenitud, no listo para anunciar su retiro.

Atento Edgar Martínez

Se informa que en las 74 votaciones para el Salón de la Fama, 16 elegidos es un récord para cualquier período de 5 años, y esa es la cifra que se alcanzó después de que se anunció en el 2018, que el dominicano Vladimir Guerrero, Chipper Jones, Jim Thome y Trevor Hoffman recibieron más del 75% (317) en 422 boletas…

Esa es una buena noticia para el boricua Edgar Martínez, uno de los mejores bateadores designados que hemos visto, quien estará en su décimo y último año en la boleta. El extoletero tuvo un gran ascenso esta vez, subiendo del 58.6% al 70.4%. Martínez terminó a 20 votos de ser inmortalizado, pero está en una buena posición para meterse al Salón en este 2019.

Regresando con Rivera, se capta una seguridad casi absoluta, que se adelantará en porcentaje al 99.32 de Griffey quien superó el lejano 98.84 registrado por Tom Seaver en 1992, el 98.79 de Ryan en 1999, y el 98.53 de Cal Ripken en el 2007.

El historial de Rivera es uno de los más impresionantes que podemos encontrar: desde su trabajo de cerrador, terminó segundo en la votación del Cy Young 2005, y tres veces tercero, en 1996 apenas su segundo año en las mayores, cuando lanzó 107 entadas y dos tercios ponchando a 130 y admitiendo solo un jonrón, en 1999 y en el 2004. 

Su debut fue borroso

Rivera dueño de una localización incomparable, consiguió el último out de la Serie Mundial en cuatro ocasiones y tuvo un casi increíble WHIP de 0.759 en 96 presentaciones de postemporada.

Agreguemos que fue convocado 13 veces al Juego de Estrellas y en 1,115 partidos de temporada regular, promedió exactamente un corredor embasado por entrada, y que solo permitió dos jonrones en cada una de tres temporadas, después de haber debutado con 11 en contra en 1965 en 19 juegos como abridor y relevista, mostrando una efectividad de 5.51.

Ninguna señal del superlanzador que veríamos en un largo futuro, pero a continuación de ese inicio borroso, la gran proyección que ahora lo tiene golpeando las puertas de Cooperstown.