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Cuando Derek Jeter al finalizar la temporada del 2014 metió en el clóset su guante, su bate, y lo que le quedaba de entusiasmo, los Yanquis pensaron en Troy Tulowitzki por encima de Didi Gregorius.

Se trataba de un short de gran alcance, fuerte y certero brazo, bate ruidoso y con poder, y no cumplía los 30 años. Sin embargo, frenaron en seco y prefirieron a Gregorius obviando el intrigante ¿quién es ese?, por no tener seguridad sobre la condición física de Tulowitzki, quien vio recortarse sus temporadas del 2012 y el 2014 con los Rockies de Colorado. 

El bajón de voltaje

A mediados del 2015, Tulowitzki pasó a los Azulejos de Toronto completando una buena temporada con .280 puntos, 17 jonrones y 77 empujadas en 128 juegos. Eso sí, nada que ver con sus cifras máximas de 32 jonrones, 105 impulsadas y 162 imparables, registrando cuatro porcentajes sobre 300, dos de ellos con menos de cien juegos, y uno de .300 exactos. En el 2016 en 131 juegos, disparó 24 jonrones y empujó 79 carreras, con un discreto 254 de average, dejando de ser el short llamativo por su efectividad. Toronto solo pudo verlo en acción durante 66 encuentros en el 2017, y lo perdió de vista en el 2018, descartado por lesionarse los ligamentos del tobillo. 

Las huellas de Gregorius

No fue corazonada de los Yanquis preferir a Gregorius, sino un asunto de scouteo preciso y cálculo de proyecciones. En 60 juegos con Arizona en el 2014, Didi bateó para .226 puntos con 6 jonrones y 27 empujadas.

Su crecimiento fue de ribetes espectaculares llegándose a convertir a ratos en cuarto bate de los Yanquis. Sus registros consecutivos de 25 y 27 jonrones, con 87 y 86 empujadas, certifican un aporte significativo que Tulowitzki, dejando atrás por pérdida de facultades sus dos guantes de oro y sus dos bates de plata, no hubiera podido proporcionar.

Necesitan a machado

No se puede dar por un hecho que Tulowitzki va a evitar el movimiento de Gleyber Torres al campo corto, de manera que su contratación por un año, con parte del compromiso salarial con Toronto, no cierra las puertas a la búsqueda de Manny Machado, quien sí resolvería todos los problemas fabricados por la salida de Didi, tanto en el ataque como en la defensa.

Por supuesto, los Yanquis con tantas experiencias amargas rascando sus espaldas en contratos largos, no parecen dispuestos a soltar 300 millones de dólares por 10 años, aún convencidos de la utilidad inmediata de Machado, una captura más importante que la de Bryce Harper.

Al regresar Gregorius para la temporada del 2020, Machado sería trasladado a tercera quedando bajo observación el progreso de Miguel Andújar y Torres, en su segundo año de crecimiento. El objetivo Yanqui 2019, es llegar a la Serie Mundial y ganarla. Para eso, necesitan un hombre como Machado.