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Para EL NUEVO DIARIO
Por muy desagradable que parezca decirlo y aún reconociendo el brillo que provoca coronarse campeón del mundo, José “Quiebra Jícara” Alfaro lució mejor ante DeMarcus Corley que contra Singwancha.

Lejos de ser un reclamo, es una manera de decirle que puede brillar con más intensidad. De la misma manera en que nos estremeció su golpeo mortal en los rounds dos y ocho, así nos preocupó verlo enfriarse desde el tercero al sexto asalto.

Fue en ese trayecto en que sus golpes se perdían en la noche alemana, en que sus piernas no cerraban espacios y su defensa se partía con la desesperación. Gustavo Herrera admitió que por un momento perdió la concentración.

La clave de la victoria del nica estuvo en que el tailandés no podía más con ese estilo de pelea y cuando decidió fajarse no podía hacer daño sin un golpe de poder y mermado físicamente por el bombardeo al cuerpo.

Alfaro podía ser más agresivo sin fallar tanto, porque Singwancha no era tan rápido y sus movimientos de escape no tenían genio. A veces parecía que el pinolero quería acabarlo con una sola mano, sobre todo cuando lo experimentó con su derecha corta de la segunda vuelta.

Fue una pelea rara. José Alfaro ganó el primer asalto con un solo golpe en los primeros 15 segundos. Al terminar la segunda vuelta, el nica ganaba por tres puntos, pero al concluir la sexta vuelta apenas tenía un punto de ventaja. Cuando sonó la campana del décimo ganaba por siete puntos, porque además de las dos caídas del tailandés le quitaron dos puntos por golpear bajo.

A “Quiebra Jícara” el tercer hombre del ring, el sudafricano Stanley Christodolou, le llamó la atención tres veces por golpear bajo, pero no le quitaron puntos, sin embargo, cuando Singwancha golpeó bajo dos veces en asaltos consecutivos le quitó dos puntos con sólo un llamado de advertencia. Hasta en el round once le restaron un punto al nica.

La única explicación para que el árbitro mexicano José Martínez haya dado 112-111 a favor de Prawet Singwancha es que haya creído que Alfaro era el tailandés. De todas maneras, seguiría siendo descabellado, porque el nica no ganó por un punto. Puede que haya sido su última pelea como oficial de la AMB.

Mikael Hook y Philippe Verbeke votaron cinco puntos a favor del nica, lo que indica dos cosas, que dividieron ocho asaltos entre los púgiles y fueron decisivos los asaltos de las dos caídas y los asaltos de los puntos descontados.