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Observando la necesidad que tiene el Barcelona de Messi, resulta fácil entender la falta que hace el impulso de Cristiano en el Real Madrid. El técnico Valverde decidió dejar en en el banco al argentino, pero cuando Martin Braithwaite estableció el 1-1 fabricando angustia, frotó la lámpara haciendo salir al genio que lo clarificó todo con un taponazo que facilitó el gol discutido de Luis Suárez, y una estocada en el tiempo de reposición para sellar el 3-1 favorable. El día anterior, el Real Madrid estimulado por el accionar de Casemiro y Modric, que además de sus goles aportaron la cuota de futbol necesaria para hacer lucir bien al equipo de Solari, se impuso al Sevilla 2-0, en tanto el Atlético de Madrid, doblegó al Huesca 3-0, manteniéndose sub-líder…La victoria del Real Madrid, le permitió quebrar un equilibrio con el Sevilla en 33 puntos y saltar al tercer lugar con 36, colocándose a cinco del Atlético que llegó a 41, detrás del Barcelona, que acumula 46 en la cima de la montaña.

El mejor Real Madrid

Con Marcelo sosteniendo su quijada entre los suplentes y el atormentado Isco entrando en los últimos minutos, el Real Madrid se acordó de su futbol y logró derrotar 2-0, al mismo equipo que en la primera vuelta con Lopetegui, le clavó 3-0. En España coinciden en señalar que ese ha sido el mejor Real Madrid visto bajo el manejo de Solari, y aunque sigue a 10 puntos del liderato, podría ser el inicio de una recuperación que le permita ejercer presión. Un golazo de Casemiro, ese jugador que juega mordiendo y trazando pincelazos y el retorno del Modric artístico, frío, cerebral e incidente, establecieron la diferencia para asegurar un triunfo rotundo dejando al Sevilla estacionado en 33 puntos, desplazado a la cuarta posición, encima del Alavés y el Getafe...Mientras tanto, el Atlético de Madrid, con goles de Lucas, Santiago Arias y Koke, liquidaba el esfuerzo del Huesca garantizando no perder de vista al Barsa.

Messi hace la luz

El triunfo azulgrana, inseguro hasta el minuto 71 consecuencia del empate 1-1 a quemarropa logrado por Braithwaite en respuesta al gol de Dembélé, rematando de primera un centro de Jordi Alba, quien fue habilitado por Piqué, proyectándose desde atrás fue resuelto por Messi, sacado del banco de suplentes por Valverde. El ingreso del argentino le dio vida a un partido entristecido, pese a la movilidad incansable de Dembélé, antes tan cuestionado y hoy tan necesario. Un taponazo de Messi rechazado por el arquero fue convertido en el gol del 2-1 por Luis Suárez, en lo que pareció ser una jugada peligrosa negada por el VAR, y el 3-1, lo provocó Messi en los minutos de reposición que fueron siete, con esa facilidad que lo caracteriza. De esa forma, el Barsa evitó que el Atlético y el Real Madrid realizarán recortes de distancia.