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Hoy se cumplen 41 años de la conquista de su segunda corona mundial, la Ligero Junior, por parte del inolvidable y difícilmente comparable Alexis Argüello, un púgil que se exigió casi siempre una preparación como la de Aquiles, listo para entrar a Troya y sembrar pánico…

El Alexis que conocimos y nos emocionó, peleó, peleó y peleó, y nunca se detuvo sin subestimar rivales, hasta ver la luz del día en busca de la grandeza. Un espejo en el cual deberían verse las nuevas generaciones de boxeadores pinoleros, incluido “Chocolatito” quien, según se dice, piensa pelear por el cinturón de las 115 libras en junio, y necesita por lo menos, una pelea que le permita una revisión, no de su armamento, pero sí de su flexibilidad, consistencia y precisión, que determinarán como utilizarlas cuando llegue la hora.

Alexis Argüello buscó alcanzar cuatro coronas.

Alexis nunca dejó pasar tanto tiempo sin esa revisión. Antes de enfrentarse a Escalera en Bayamón aquel 28 de enero de 1978, realizó siete peleas de preparación durante el transcurso de 1977 y llegó en plenitud a esa batalla sin cuartel, terriblemente desgastante.

En ruta hacia Olivares

“La clave del éxito, es colocar a la orilla de tus facultades, una intensa preparación. El boxeo, es un oficio de sacrificio extremo”, decía Arturo “El Cuyo” Hernández, aunque Rubén Olivares no lo escuchara. El manejador azteca que utilizaba como pulidor de púgiles al “Chilero” Carrillo, se mostró al igual que “El Curro” Dossman, impresionado por la dedicación de Argüello a su preparación…

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Precisamente después de ser derrotado por Ernesto “Ñato” Marcel durante su primer intento de coronarse en las 126 libras, en febrero de 1974, Alexis ya con “El Curro”, realizó cuatro combates, incluyendo uno de riesgo mayor con el canadiense Art Hafey, para retar a Olivares en el mes de noviembre.

Alexis Argüello buscó alcanzar cuatro coronas.

Aunque extrañamente el flaco se trabó en el Forum de Inglewood, fue su preparación la que le permitió exhibir esa fortaleza y capacidad para sacar una pelea de las brasas después de 12 asaltos intensos mezcla de esgrima y poder. Argüello peleó en abril, mayo, agosto y septiembre, antes de enfrentar a Olivares en noviembre.

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Se exigía al máximo

Aún después del brutal combate sostenido con Aaron Pryor en Miami en noviembre de 1982, y siendo obligado a un prudente reposo por ser noqueado tan dramáticamente, Alexis, pensando en la revancha con Pryor fijada para septiembre de 1983, peleó con Vilomar Fernández en febrero y con Claude Noel en abril.

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Eduardo Román, su apoderado, no era un hombre muy vinculado con las esferas de manejo del boxeo, pero su inteligencia lo empujó a buscar la asesoría apropiada de un viejo zorro como el panameño Harmodio Icaza, conectando con la gente que controlaba la AMB, los también canaleros Elías Córdoba y Rodrigo Sánchez, y exapoderado de Marcel…

Alexis Argüello buscó alcanzar cuatro coronas.

Entre el legado de Argüello, además de su grandeza cultivada en la conquista de tres coronas, hay que destacar esa disciplina que lo mantenía en pie de guerra. “Por vez primera, estoy con un boxeador que se levanta primero que yo y me pide más rounds en el gimnasio”, decía “El Curro”… Una de las raras pérdidas de ritmo de Argüello, fue antes de pelear con José Torres en Méxicali 1976. Ganó, pero fue derribado.