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Sin Cristiano y sin Messi, un duelo Real Madrid-Barcelona sigue siendo un Clásico, como lo hubiera sido en aquellos tiempos que el viento se llevó, aún sin DiEstefano y sin Kubala.

La restauración muscular del argentino, golpeado frente al Valencia, levantó una gigantesca intriga alrededor de la primera batalla en una de las semifinales de la Copa del Rey: ¿jugará el genio, o el Barsa deberá fajarse sin él? Y de inmediato, se recuerda que hace poco, sin estar Messi en la trinchera, el Barsa aplastó 5-1 a un Real Madrid sin Cristiano.

Resultado anormal, pero no desconocido: con los dos “ases” adentro, el Barsa le clavó 5-0 al Madrid en el debut de Mourinho en Clásicos durante el mes de noviembre del 2010. Así que la fiera rivalidad está encima de cualquier ausencia, por muy estimable que sea.

Hoy en el Nou Camp, con Benzema reconstruido no solo como un tigre en el área, sino como fabricante de conexiones, capaz de desequilibrar constantemente con sus maniobras, más la intención de Solari de poblar el medio campo para interrumpir las progresiones del Barcelona y salir con rapidez, fijando como máximo tres toques de bola; el aporte que está suministrando Vinicius o la presencia de Bale, y la firmeza y conducción de Modric con el respaldo atrás de Ramos, el Real Madrid, olvidando los lamentos por la pérdida de Cristiano, pretende ratificar su llamativo enderezamiento mostrado en las últimas fechas, retando a este Barsa que se encuentra instalado en el liderato de la Liga. Un triunfo de los blancos, sería la inyección revitalizante que Solari necesita para terminar de espantar fantasmas.

Suficiente equipo

Para el equipo azulgrana, Rey de Copas, el reto es el mismo de siempre en un Clásico, aún sin Dembelé —que tan bien estaba luciendo hasta parecer otro, diferente al tantas veces cuestionado—, y sin Messi, el factor esencial. Brasil, que sin Pelé no hubiera podido coronarse en Suecia 58, lo logró pese a perder a Pelé después del primer juego en Chile 62.

Es que cuando se trata de dos equipos tan bien confeccionados, una ausencia importante se siente, pero se supera. Ahí está Coutinho con el compromiso de reivindicarse, y la furia de Suárez, la incidencia de Jordi Alba, la autoridad de Piqué, la vitalidad de Vidal y el talento de Busquets, esperando que los reflejos de Keylor y Ter Stegen, respondan a las exigencias de una batalla de este tipo, erizapelos.