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Cuando tenía 7 años y aún hasta los 14, Noel McKenzie, quien la semana pasada le puso fin a una carrera que muchos consideran la más prolífica del baloncesto nacional, solo pensaba en jugar beisbol.

“Ese era mi deporte favorito”, cuenta, mientras desempolva el baúl de los recuerdos.

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En entrevista con El Nuevo Diario, McKenzie se muestra sincero y reflexivo, habla de las razones de su retiro y de cómo inició en el baloncesto, reconoce que “es difícil tener una carrera extensa sin cometer errores” y no piensa mucho a la hora de apuntar el momento que más lo marcó durante 23 años como basquetbolista.

McKenzie es cuidadoso al responder sobre si es el mejor de la historia en Nicaragua, aunque admite que sí debe estar entre los cinco mejores.

Además, asegura que “deseara nunca haber tenido el altercado con Paul Argüello”, a quien considera el mejor basquetbolista de Nicaragua. El incidente al que se refiere ocurrió el 26 de julio de 1999, durante un juego correspondiente a la final de la Asociación de Clubes de Baloncesto (ACB), en el Polideportivo España.

Ese día, según contó, McKenzie golpeó a Argüello porque este lo empujó durante y después del juego.

El golpe fue tan fuerte, que, según nota de El Nuevo Diario del 6 de agosto de ese año, “Argüello resultó con la boca rota, tres dientes flojos y dos quebrados”.

Con el pasar del tiempo, Mckenzie se disculpó y, según el propio Argüello, “ese asunto ya quedó en el pasado” y ahora lo que existe “es un respeto mutuo”.

¿Qué te empujó a decir “ya no más” al deporte que jugaste durante 23 años?

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El nivel de exigencia, porque para rendir a nivel profesional y centroamericano es necesario entrenar al máximo. Seguir jugando a mis 41 años implica un gran esfuerzo físico, sobre todo porque hay que entrenar 4 o 5 horas todos los días. Fue precisamente eso lo que me empujó a tomar la decisión de retirarme

¿Qué tan difícil fue la decisión de anunciar tu retiro?

Siempre es complicado tomar la decisión de retirarse de un deporte que has jugado durante mucho tiempo, pero me siento contento porque ahora estoy entregándome de lleno a mi nueva faceta como instructor, disfrutando de enseñarles a los nuevos prospectos del baloncesto.

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Es más, estoy entusiasmado con la idea de convertirme en uno de los mejores entrenadores del país y a nivel de Centroamérica.

Noel McKenzie, tiene 41 años de edad, el que para muchos es el mejor basquetbolista de la historia de Nicaragua. Foto: Orlando Valenzuela/ END

¿Considerás que será difícil adaptarte a estar sin jugar después de haberlo hecho por más de dos décadas?

Creo que voy a extrañar jugar a nivel profesional y centroamericano, pero sé que puedo adaptarme.

¿Estamos hablando de un retiro definitivo o de alguna manera pensás mantenerte vinculado al que ha sido el deporte de tus amores?

No jugaré más en Primera División ni a nivel profesional. Es probable que siga jugando en la liga de maxibaloncesto para cumplir el compromiso que tengo con mi actual equipo. Lo que haré de ahora en adelante es enseñar, procurando sacarle el máximo provecho a mi trabajo en las academias de baloncesto de la Alcaldía de Managua.

¿No te queda la sensación de que hubieras podido jugar un tiempo más en el máximo nivel nacional?

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Creo que hubiera podido jugar un par de años más, pero considero que también hay que darle espacio a los nuevos talentos que están surgiendo en el baloncesto nacional. Además, me siento contento con todo lo que he hecho durante más de dos décadas en este deporte.

¿Cómo fueron tus inicios en el baloncesto?

Recuerdo muy bien que mi primer deporte favorito no fue el baloncesto, sino el beisbol, disciplina que practiqué desde los 7 a los 14 años. Pero fue poco a poco que por la influencia de ciertos amigos de secundaria inicié a jugar baloncesto.

Noel McKenzie.

Al principio no tenía los zapatos adecuados para jugar, sin embargo, a pesar de limitaciones como esas, en poco tiempo logré formar parte del equipo juvenil de mi barrio, Monseñor Lezcano; y dos años después de dar mis primeros pasos en este deporte debuté en primera división.

Durante el inicio de tus andanzas en el baloncesto ¿quién era la figura a la que deseabas parecerte?

Como a la mayoría de mis amigos de entonces, tenía como ídolo a Michel Jordan. Verlo jugar me inspiraba.

¿Y a nivel nacional?

Me gustaba mucho Clifford Scott, era un jugador aguerrido y con mucha energía, dueño de una habilidad especial para jugar varias posiciones. Él también era una inspiración para mí.

¿De qué jugadores tomaste características para construir tu propio perfil como basquetbolista?

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De muchos, entre ellos Clifford Scott, de quien aprendí bastante, porque incluso me entrenó; de Paul Argüello, un jugador con una gran condición física y un tiro de tres que todos deseábamos tener; de Herman Mullin, que era uno de los mejores de la época; y Jessie Evans, de quien admiraba su habilidad y rapidez. De todos fui tomando diversos aspectos para mejorar mi técnica.

¿Cuál fue la clave para mantenerte por tantos años como un atleta de alto rendimiento?

Entrenar duro, esa es la clave. Nunca rehuí a los entrenamientos, porque sabía que si lo hacía jamás iba a tener éxito. El deseo de aprender más y de ser mejor cada día también es importante.

Durante 23 años jugando baloncesto ¿cuál considerás que ha sido la experiencia que marcó tu carrera?

Sin lugar a dudas, lo mejor que me pasó fue haber formado parte de la selección nacional que ganó la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos de Panamá en el 2010, un logro sin precedentes en la historia del baloncesto nicaragüense.

¿Creés que lo conseguiste todo en el baloncesto?

Noel McKenzie.

Creo que logré bastante. A nivel nacional conquisté muchos títulos colectivos e individuales, en cuanto a clubes, gané torneos centroamericanos y hasta una medalla de oro en Juegos Centroamericanos con la selección nacional. Me siento satisfecho con lo que hice a lo largo de mi carrera.

¿Hay algo que ahora deseás nunca hubiera pasado en tu trayectoria?

Sí. Deseara que nunca hubieran ocurrido los altercados que tuve con Paul Argüello y el árbitro Néstor Velásquez. Es difícil tener una carrera extensa sin cometer errores, sin embargo, para mí esos hechos fueron muy penosos. Gracias a Dios tuve la oportunidad de disculparme con ellos.

¿A qué atribuís esos momentos en los que perdías el control y terminabas envuelto en conflictos?

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A mi carácter y el juego duro. Simplemente reaccionaba ante determinada circunstancia, sin detenerme a pensar un poco sobre las consecuencias.

¿Cómo hiciste para superar esos problemas de carácter?

Tuve que someterme a un proceso de reflexión personal, sobre todo porque me di cuenta que si quería sostener mi carrera, debía dejar ese tipo de conducta. Creo que recapacité a tiempo y pude superar esos problemas.

Hay quienes te recuerdan por tu gran trayectoria y otros por los altercados que antes mencionaste ¿cómo te gustaría ser recordado?

Noel McKenzie.

Como el atleta que lo dio todo, que nunca se rindió y que siempre buscó dar lo mejor por su país. Quisiera que me recuerden como el jugador que en cada partido luchó de principio a fin en busca de los mejores resultados para sus clubes.

Muchos te consideran el mejor basquetbolista de la historia del país ¿qué pensás de esa valoración?

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Creo que eso es relativo y además soy de los que piensan que cada quien tuvo su momento de brillo en su respectiva época. Decir que soy el mejor, no tiene razón, porque cada quien construyó su propia historia en el baloncesto nicaragüense.

Desde tu perspectiva ¿quiénes son los cinco mejores basquetbolistas de la historia en Nicaragua?

Paul Argüello, Herman Mullin, Jessie Evans, yo, porque considero tener méritos para estar entre los mejores cinco y Clifford Scott.