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No es posible que con el esfuerzo desplegado por los dos equipos en conflicto, el ritmo sostenido contra el desgaste, mucha presión arriba y la cantidad de disparos que pasaron tan cerca, se registre un 0-0.

La agitación nunca decreció. Pudo ganar el Lyon, con tres grandes posibilidades sacudir las redes en el inicio y cierre del primer tiempo, pudo lograrlo el Barcelona por mayor insistencia con la presencia de Messi acercándose a su forma, la dinámica no siempre lúcida de Dembélé y las proyecciones de Jordi, lamentando que Suárez necesitara más frialdad, decisión y puntería.

Pero ni el uno ni el otro marcaron en lo que fue un atractivo duelo de arqueros entre Anthony Lopes atento, elástico, efectivo y audaz, realizando 5 atajadas, 3 de ellas a Messi en acciones que usualmente el argentino resuelve con su maestría y Ter Stegen, respondiendo estupendamente a las exigencias de lo inesperado, confirmando el momento estelar que está atravesando.

Ellos fueron un muro en cada lado y Lopes tuvo que multiplicarse cuando en los últimos 15 minutos, el Barsa fue a fondo, rebotando una y otra vez entre el masticar de uñas de la multitud.

Divertir sin goles

El primer tiempo fue agitado con el Lyon, disponiendo dos posibilidades rápidas malogradas por los reflejos prodigiosos y manotazos precisos de Ter Stegen. Después que Messi falló un tiro libre sin haber entrado el juego en calor, Aouar remató rasante en busca del rincón izquierdo del arquero, pero estirada de cuerpo y brazo del alemán, desvió al córner en el minuto 5 y en el 9, un gran disparo de Terrier con tanto veneno como el que tenía la serpiente que mordió a Cleopatra fue sacado milagrosamente por Ter Stegen, con la ayuda complementaria del travesaño.

El Barsa respondió pisando el acelerador: Dembélé entró y disparó alto a los 11, Messi robó balón y se escapó, pero su estocada fue bloqueada a los 14, cañonazo de Rakitic se fue ligeramente junto al poste derecho del arquero Lopes, falló Dembélé a los 18 y Suárez a los 20.

Un total de 10 remates del Barsa, tres a puerta, no lograron fracturar el 0-0. Antes de finalizar los primeros 45 minutos, una brillante maniobra colectiva de cinco toques, casi culmina en gol, pero el disparo de Terrier con la multitud empinada fue desviado.

El otro 0-0

Poco a poco se fue esfumando el equilibrio en posesión del balón, al perder confianza en el manejo el Lyon, y crecer su preocupación por anticipar y destruir atrás, lo que le recortó drásticamente las posibilidades de seguir saliendo con proyecciones peligrosas.

Apenas ingresando por Dembélé, el brasileño Coutinho dispuso de una enorme ocasión, pero igual que todos los agitados en busca del gol, falló en el minuto 70, precisamente cuando el Barsa, con mayor recuperación de balones, se volcaba con Messi -aún sin la precisión que lo caracteriza- funcionando como corazón del engranaje azulgrana, moviéndose frenéticamente. Todo eso quedó reducido a la nada…

En Anfield, el Liverpool tuvo que resignarse a un equilibrio sin goles con el Bayern alemán, extremadamente cauteloso, pese a disponer de opciones que obligaron al arquero brasileño a realizar intervenciones de mérito en su enfrentamiento con Neuer. Sorprendió ver al Bayer sin registrar remates a puerta, aunque nivelado en posesión de balón, más defensivo, cedi
endo balón y espacios.