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Cayó el Juventus como Alí frente a Frazier en 1971. No se estremeció el planeta como en aquella ocasión, pero cada vez que cae un gigante, se escucha un rugido que cubre la selva, sale y se extiende hasta el desierto levantando polvaredas.

El 2-0 consecuencia de los goles de Giménez y Godín en los minutos 77 y 82, dejan al equipo Rey de Italia, que agregó a Cristiano en su línea de fuego para garantizar la proyección definitiva en busca del título de la Champions, sangrando profusamente.

El Atlético de Madrid puso contra la pared a la Juventus. EFE/END

Será un reto borrar esa diferencia en Turín porque el Atlético es un equipo experto en apretar tuercas cerrando espacios, cortando, anticipando y peleando con bravura que raya la temeridad. Por supuesto que el Juventus puede salir de ese hoyo, sin embargo, la exigencia es mayúscula por encima del raro precedente de la goleada por 4-0 que le asestó al equipo de Simeone el Dortmund alemán.

No bastó Cristiano

No será un drama para el Atlético, el no poder contar con Diego Costa, en vista de lo incidente que puede ser Álvaro Morata, a quien ayer le anularon un gol en el minuto 69 por una falta previa al soberbio cabezazo que dejó sin chance al arquero polaco Szczensny, tan responsable como Oblak en la otra cabaña de ese abrazo 0-0 que se alargó por 77 minutos.

Mantener bajo control a Cristiano, es decir, no perderlo de vista, obligarlo a permanecer atrás la mayor parte del tiempo y aplicándole mordiscos en sus intentos de desborde, fue de enorme utilidad.

El Atlético de Madrid puso contra la pared a la Juventus. EFE/END

No hizo un mal partido el portugués, ni perdió importancia en ningún instante, pero estuvo rodeado de dificultades. El casi gol de Griezmann evitado por el manotazo de Szczensny en el minuto 52, le dolió a la multitud, y más aún el supuesto gol de Morata celebrado a todo pulmón por la multitud.

Las dos estocadas

Después de esa acción, se intensificó la presión del Atlético mientras la capacidad de contención del Juventus se debilitaba y perdía precisión. Y en el minuto 77, el gol de José Giménez, resolviendo con derecha un torbellino en la frontera del área pequeña, producido por un tiro de esquina.

Las tribunas se encabritaron y el ruido fue ensordecedor en el minuto 82 con el gol de Godín, rematando con derecha por encima de Cristiano, con la apertura apropiada del ángulo necesario, para llegar a las redes estableciendo el 2-0 lapidario en esta primera batalla.

Atrás quedó un primer tiempo equilibrado con dos tiros libres erizapelos de Cristiano y Griezmann, y por delante, el temor de ver eliminado al Juventus, que tanto ha soñado con esta Champions. Tal esperanza está viva, y puede hincharse en Turín. ¿Por qué no pese a lo visto ayer?