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A veces las goleadas engañan, como esta por 3-0 asestada por el Barcelona al Real Madrid en semifinales de la Copa del Rey. Un partido extraño, equilibrado en imprecisiones y también en acciones espectaculares por parte del Real Madrid, ansioso, intenso y más decidido pero sin concretar; con el Barcelona aprovechando lo poco para producir mucho, pese a no ver salir a Messi de la lámpara, oculto la mayor parte del tiempo; con el joven Vinicius, un posible futuro Aquiles, exhibiendo su facilidad para desequilibrar y presencia en el área, pero siempre afectado por su puntería desviada y problemas para resolver; con Ter Stegen cada vez más impresionante, sosteniendo al Barsa con atajadas de mucho mérito, tres de ellas para el archivo; y Luis Suárez volviendo a cobrar importancia con intervención en los tres goles, dos apuntados a su cuenta, incluyendo un penal a lo Panenka.

Lo siento Confucio, el futbol no es asunto de méritos acumulados, sino de goles marcados, aunque sean como el de Varane en su propia cabaña, y el penal cometido a Suárez, quien tenía rato de no mostrar toda su dentadura sonriendo. 

 El portero costarricense del Real Madrid Keylor Navas (i) encaja el segundo gol del FC Barcelona, durante el partido de vuelta de semifinales de la Copa del Rey . EFE/END

Ter Stegen al rescate

El primer tiempo del Barsa resultó depresivo. Fue discutido un posible penal de Semedo al incontrolable Vinicius, en tanto, Messi no conseguía conexiones y el Madrid estaba encima, buscando como morder, sin ceder espacios a los azulgranas para maniobrar con la soltura que acostumbran.

Frente a las exigencias planteadas por el acoso del Madrid, el arquero Ter Stegen, tomando el lugar del lesionado Cillisen, volvió a ser un coloso achicando, anticipándose, estirándose y frustrando las opciones del Real Madrid, manteniendo el 0-0 que condenaba al Barsa al descarte después del 1-1 en el Nou Camp, pero que también hacía latir la posibilidad de establecer desequilibrio en cualquier pardeo, aún sin contar con el aporte de Messi, inadvertido…Que el Madrid pudo marcar tres goles es obvio: el cierre milagroso de Ter Stegen a Vinicius, la reacción felina para manotear el cercano remate de Benzema, y la sacada sobre el cabezazo de Reguillon, evitaron que el Barcelona se sintiera tragado por arenas movedizas.

 Los jugadores del Real Madrid, (i-d) Lucas Vázquez, Sergio Regilón y el costarricense Keilor Navas, a la finalización del encuentro correspondiente a la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey . EFE/END

Las tres estocadas

El primer gol del Barsa en el minuto 49, fue consecuencia de una internada de Dembelé hasta el fondo por la izquierda, con centro rasante atrás rematado limpia y violentamente por Luis Suárez; en el 68, sobre otro centro rasante llegado desde la derecha por Dembélé, la llegada de Suárez entre el torbellino, el intento de despeje de Varane, y desafortunadamente, la pelota adentro para el doloroso autogol; y para cerrar el faul con zancadilla y pisada de Casemiro a Suárez con ejecución a lo Panenka del atacante uruguayo, sellando el 3-0, sin necesidad de recurrir a la magia de Messi…Queda para el elogio, la actuación de Vinicius, capaz de enloquecer a cualquier rival, aunque necesitado de entrenar punterías con Wyatt Earp o Doc Holliday.

De los 14 disparos del Madrid, 7 fueron del chavalo brasileño…Ahora el Barsa que se ha coronado 30 veces en Copas va por otra, mientras el Real Madrid sigue batallando con demonios que se multiplican.