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Se achicó Aquiles y lo mató Héctor 4 por 1. Por favor facilítenme la “Ilíada” para hacer un repaso de lo acontecido, mientras rasco mi cabeza frenéticamente.

¿Quién cambió el libreto? ¿Cómo fue posible que lo imprevisto sepultara en octavos al equipo que defendía su título casi perenne de Campeón de la Champions? No, no fue necesario amarrar el irreconocible cadáver del glorioso equipo blanco a la cuadriga acelerada por los elegantes caballos, con Tadic, Neres, Ziyech, Shone y Mazraoui festejando a bordo, para estar seguros que se trataba del “cadáver” del Real Madrid, reducido a solo el gol de Asensio en el minuto 69, pese a sus múltiples esfuerzos durante todo el trayecto. El marcador por 4-1 me parece exagerado cuando quedan atrás dos disparos en travesaño y poste y oportunidades tan claras como la de Vinicius antes de salir lesionado como Lucas Vásquez y, sobre todo, la de tres atacantes solos en el minuto 83 con Modric entregando a Benzemá que se resbala y Bale que falla con su zurda. Al terminar de arde
r Madrid figuradamente, el equipo, la multitud y el Estadio se convirtieron en cenizas. Y el funeral fue sombrío.

Pelear inútilmente

No hubo grandeza en la caída, pero no es justo un acribillamiento de críticas. Cierto, Casemiro, Kroos, Bale se trabaron, pero el cabezazo de Varane en el minuto 4 contra el travesaño, era un factor estimulante que se desvaneció, Kroos no supo resolver una jugada simple en el minuto 11 que significaba el empate 1-1, una atajada de Onana sobre remate de Lucas en el 23, un cierre providencial a Asensio en el 35 y el disparo de Bale al palo en el 42, certifican que el Madrid peleó en el primer tiempo, ganado por el Ajax 2-0. Fue meritoria la forma como el equipo de Solari salió a presionar y casi marca con oportunidades doradas para Asensio y Benzema. El 3-0 en el minuto 61, consecuencia de un balón salvado milagrosamente de salir por Mazaraoui y estupendo taponazo zurdo de Tadic, que necesitó de la revisión del VAR, “mató” al Madrid que buscaba con desesperación el 1-2 que le extendía vida a la prórroga.  

El doblar de campanas

El gol de Asensio con 21 minutos pendientes, recortando 3-1, alentó al Madrid, pero el majestuoso tiro libre de Schone en el 72, estableciendo el 4-1, dejó a todo Madrid sin luz y al público sin habla. La tapa del ataúd se había cerrado.

Equipo irreverente, acostumbrado a un futbol acelerado, el Ajax beneficiado por dos tiros del Madrid que rebotaron en travesaño y poste, cabezazo de Varane apenas en el minuto 4 y zurda de Bale en el 42, obviando dos estupendas atajadas de Curtois a los 25 y 34, esta última sobre un remate rasante de Ziyech y un bombeo desviado de Neres por encima del arquero batido, marcó dos goles en el primer tiempo, uno del marroquí Hakim Ziyeck, recibiendo en espacio libre desde la derecha de parte de Dusan Tadic, realizando un mortífero trazado de zurda en el minuto 7, y el otro a los 18 minutos, nuevamente con entrega precisa de Tadic al brasileño Nerés. Ese 2-0 inyectó confianza y agigantó al Ajax, que pudo estirar su producción, sobre todo, cuando Ziyech falló un remate a quemarropa en el 86. A esa altura, todo estaba consumado. La grandeza también puede ser convertida en cenizas.