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Hay ocasiones en que lo justo es apuñalado, como ocurrió este miércoles en el Parque de los Príncipes en París. Naturalmente duele entre los lamentos. Nosotros sabemos mucho de eso, y no en lo deportivo, donde no se encuentran manchas de sangre.

El mejor equipo, el que ejerció un dominio a ratos de brillo cegador impuesto por sus valores individuales, superioridad en el manejo de pelota y capacidad para presionar, fue golpeado por la mala suerte.

La multitud se sintió súbitamente sepultada por el estallido del Vesubio. Un par de goles casuales, producto de errores tan imprevistos como la aparición del Monstruo de la Laguna Negra en una rotonda, facilitadores de los goles marcados por Lukaku en los minutos uno y medio y 29, y un penal en el minuto 90, balón desviado por el brazo de Presnel Kimpembe, sacan de la Champions al París Saint Germain con Neymar en los palcos sin poder actuar, y Cavani entrando a última hora, entre la desesperación alargada por un árbitro con reloj de arena.

El 3-1 fue mortal para el equipo francés, que hasta el momento del penal, con el 1-2 en contra, se encontraba con sus dos pies en los cuartos de final.

Un inicio fatal

¿Quién iba a esperar un gol del United en París antes del segundo minuto de juego?  Ocurrió por el perezoso trazo hacia atrás del lateral alemán Thilo Kehrer, interceptado por el belga Lukaku, inutilizando el lento cierre de Thiago Silva y la salida de Buffon. En un parpadeo, el United que trataba de remar contra la adversidad del 0-2 en la primera batalla, se encontraba en ventaja 1-0. La multitud no podía creerlo.

Pero el Saint Germain mostró de inmediato su superioridad estableciéndose con autoridad en la cancha, organizando avances cargas de peligro contra la cabaña del arquero De Gea, y en el minuto 11, Alves le mete una pelota larga a Mbapeé y este realiza una entrega precisa que Bernat, quien entraba por la izquierda y remata violento a corta distancia equilibrando la pizarra 1-1.

Frente al dominio del Saint Germain, el United se vio reducido a muy poco, casi nada, pero en el minuto 30 se encontró con otro gol. Rashford disparó frontal desde lejos y en campo mojado la pelota rebotó en Buffon quedando apropiada para que Lukaku, nuevamente, sacudiera las redes locales. En ese primer tiempo, el marcador permaneció 2-1 a favor del United, que desplegó un futbol más orientado y amenazante en los últimos 15 minutos.

Un dominio inútil

El United, con muchas bajas llamativas necesitaba más que ese 2-1 para sobrevivir, pero el Saint Germain lo mantuvo contra las cuerdas en el segundo tiempo y solo un casi imperceptible off side que anuló el gol de Di María, consecuencia de una maniobra brillante realizada por Verratti y Mbapeé en el minuto 55 y el poste que devolvió el cañonazo de Bernat a los 80, evitaron que lo justo prevaleciera garantizando el avance del PSG a cuartos.

La jugada desafortunada de Kimpembe se produjo en el minuto 90, ya señalados los tres de extensión que parecieron eternos mientras el reloj avanzaba hasta los 9, considerando el atraso del penal. La estocada de Rashford, producto de otra acción casual, desvío involuntario de antebrazo en el área, sentenció al Saint Germain, un equipo que valía la pena seguir viéndolo en esta Champions. Pocos vieron a lo justo salir huyendo del Parque de los Príncipes. No ganó el mejor, de eso todos quedamos claros.