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Después de ganar la Champions del 2017 derrotando al Juventus 4-1, el Real Madrid de Zidane lo eliminó en los cuartos de final del 2018. Hoy, entre los escombros de tres descartes consecutivos, Copa del Rey, Liga y Champions, el General Zidane regresa al Real Madrid, encontrándose con los mismos soldados, esos que lo encumbraron, excepto uno, Cristiano Ronaldo, insustituible como Messi. No menciono a Keylor porque Curtois es tan factor de seguridad como el tico, y no tiene incidencia en el sistema de juego. El Real Madrid victorioso de esos tiempos, presentaba usualmente a Marcelo, Carvajal, Ramos y Varane atrás; Modric, Kroos y Casemiro en el medio con Cristiano, Bale, Benzema o Asensio adelante. Son los mismos hombres del naufragio 2019, con Vinicius tratando de abrirse paso al estrellato y Reguillon desplazando a Marcelo.

Con el regreso de Zidane se habla de transformar este equipo. Como si de pronto, todos hubieran envejecido, lo cual no es cierto, porque se trata de jugadores que cualquier equipo quisiera tener, tan es así que Marcelo e Isco, están siendo mencionados en el interés de grandes. Zidane no tiene a Cristiano. No se encontró en el firmamento del futbol, otro Di Estéfano para  aquel Real Madrid ganador de cinco Copas y tampoco otro Pelé para el legendario Santos brasileño. Así que aún considerando joyas a Mbapeé y Hazzard, ninguno de ellos es Cristiano. El francés no, todavía. La misión de Zidane es restaurar al Real Madrid como el David de Miguel Ángel y aún sin Cristiano, eso puede lograrse. Recordemos el bajón de voltaje sufrido por el Barcelona, pese a contar con Messi y después el retorno azulgrana a la grandeza, más allá de la fuga de Neymar.

Pienso que este Real Madrid, sin Cristiano, tiene personal suficiente para ser comparado y hasta superar en valoraciones al City de Inglaterra, al propio Bayern de Alemania, al Liverpool, incluso al PSG con su galería de estrellas, todos ellos aspirantes a ganar la Champions. Obviamente Zidane lo sabe y no creo subestime la nómina que tiene sin el punch destructivo del portugués. El más grande éxito de Zidane sería seguir sumando títulos sin Cristiano, y con el establecimiento de Asensio y el seguro crecimiento de Vinicius, más alguien que proporcione pólvora, puede lograrlo. Con la base de material humano que tiene, ese objetivo es factible. Zidane sin Cristiano ha hecho sus cálculos de sobrevivencia en un Real Madrid con capacidad de resurgir.