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Cuando Cristiano Ronaldo está enfurecido, no hay forma de sujetarlo. Es capaz de derribar hasta una dictadura, como lo demostró una vez más ayer en Turín, empujando al Juventus hacia una resonante victoria por 3-0, sepultando al Atlético de Madrid, que no supo sacar provecho a esa ventaja de 2-0 conseguida en casa. Qué diferente fue lo visto en este resurgir del Juventus a lo ocurrido en la ida.

Fue otro Atlético, miedoso; otro Juventus, súper impetuoso; otro partido y otro resultado. Cristiano que con dos cabezazos en los minutos 26 y 48, niveló el global 2-2, decidió la batalla, ejecutando un penal a los 86, después que el joven Moise Kean se encontró con una posibilidad dorada de marcar el tercer gol, fallando por poco junto al poste derecho.

Cristiano Ronaldo de Juventus celebra la victoria .  EFE/END

El Juventus saltó a la cancha con el propósito de meter miedo y lo consiguió al instante. Cómo corrió el equipo italiano a lo lago de los primeros 45 minutos. Solo se tomó una pausa cuando el Atlético se acordó de atreverse a manejar la pelota, entre el minuto 36 y el 40, realizando trazados por los laterales sin conseguir posicionarse en el área.

La aplicación de una agobiante presión por parte de un hambriento Juventus, obligó al Atlético a mantenerse atrás resistiendo embestidas.

La anulación de un gol madrugador por falta de Cristiano sobre el arquero Oblak, intensificó el rechinar de dientes del Juventus, quitándole toda iniciativa al equipo de Simeone, sin proyecciones frente al acoso permanente que le imponían, manteniendo latente el peligro de gol por parte de los italianos.

El factor Cristiano Ronaldo

En el minuto 26, el gran centro de Bernardeschi desde la izquierda y la aparición de Cristiano por encima de Juanfran, asestando el cabezazo mortífero junto al poste derecho, sin chance hasta para un arquero con los reflejos de Oblak.

El Juventus se adelantaba 1-0, necesitando otro gol para salir de la sala de emergencias en busca de completar el resurgimiento…En el propio inicio del segundo tiempo, otro cabezazo de Cristiano que Oblak manoteó ya adentro, saca del hoyo al Juventus, estableciendo el 2-0 que equilibraba la serie, con un Atlético evidentemente disminuido por el ímpetu italiano.

Una de tantas penetraciones del equipo italiano le permitió a Joao Cancelo trazar ese centro preciso que Cristiano golpeó con su cabeza hacia la escuadra izquierda, con suficiente potencia, para impedir que el garfio de Oblak llegara antes del ingreso del esférico.

 Cristiano Ronaldo de Juventus celebra la anotación de un gol durante el partido de vuelta por los octavos de final de la Liga de Campeones de la UEFA . EFE/END

El 2-2 en el marcador global agrandaba la confianza del Juventus, forzando al Atlético a salir a tomar riesgos en busca del gol que revitalizaría sus esperanzas. Fue necesario esperar hasta el minuto 86 para que se produjera el penal cometido por Correa con innecesario empujón a Bernardeschi, ejecutado por el implacable Cristiano, rasante junto al poste izquierdo, levantando a la multitud y asegurando el boleto del Juventus a cuartos.

Ahora el equipo italiano aparece en pantalla con cara de campeón, luego de mostrar esa voracidad ofensiva.