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El Mundo, Barcelona

Xavi centró la pelota templada al segundo palo y por allí apareció Leo Messi, el pequeño astro argentino, para rematar libre de marca y de cabeza ante la atónita mirada del gigantón Van der Sar. El esférico hizo una parábola hasta besar la red inglesa. Un gol que allanaba el camino del Barça hacia la tercera Champions de su historia y que lo catapulta como el gran favorito a ganar el Balón de Oro esta temporada. Por mucho que insistiera en que el partido no era un duelo entre él y Cristiano Ronaldo, Messi se coronó en Roma como el nuevo rey del fútbol mundial. A sus 21 años, la Pulga ya tiene el mundo a sus pies. Hasta el mismísimo Pelé se rindió ayer a la evidencia y reclamó el máximo galardón individual para el futbolista del Barcelona.

“Hace años entregué ese premio a Ronaldinho Gaúcho, luego a Kaká, y el último año a Cristiano Ronaldo y, en coincidencia, Messi era segundo siempre. Y hoy --ayer-- pensaba que el próximo año, seguro será para él. Y este año, sin duda ninguna, él está mereciendo el éxito”, aseguró el mito brasileño desde Montevideo (Uruguay), donde participó en un evento organizado por el Banco de Santander, patrocinador de la Copa Libertadores.

Messi prefirió quedarse al margen de los focos. En el Olímpico romano, todas las cámaras apuntaban en su dirección. Y el momento álgido llegó en el minuto 70, cuando Messi emuló a Santillana para marcar un gol tan soberbio como inesperado por su estatura ante un rival que domina el juego aéreo como los ángeles.

Hace meses que Guardiola ya apuntó lo que podía suceder. “Os aconsejo que no lo pongáis en duda porque un día marcará un gol de cabeza y de los buenos”. Ni el mejor profeta de la historia hubiera hecho un pronóstico tan acertado como el del técnico azulgrana. Igual que en el clásico del Bernabéu, Guardiola volvió a situar al argentino como falso delantero centro y la jugada le volvió a salir maestra.