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  • EFE

Afeitado, sin la barba con la que acompaña su deslumbrante fútbol en los últimos tiempos en el Barcelona, Lionel Messi revivió este viernes la frustración con la selección argentina, a la que ni sus desbordantes acciones le apartaron de una derrota decepcionante y sin defensa ante Venezuela en un amistoso.

Mientras él rebuscaba las ocasiones -de sus botas partieron todas y cada una de las oportunidades de su combinado en el primer acto, como los dos pases formidables que le regaló a Lautaro Martínez, o un disparo desde fuera del área-, su selección naufragó atrás, devorada por dos goles, los contragolpes y el entusiasmo del rival, primero, y después, en el segundo tiempo, por el 1-3 de penalti.

Mientras 'su' Barcelona domina con rotundidad la Liga española y aspira con una firmeza incuestionable a la Liga de Campeones, 'su' Argentina fue doblegada sin matices por Venezuela; dos sensaciones tan contrapuestas como recurrentes en su carrera, por mucho que este viernes lo intentara con empeño, con desborde y con determinación.

Casi todo lo que hizo Argentina en ataque nació o creció desde un número, el '10', y un nombre, Messi. Sin él, incluso a veces se le vio recibir lejos del área para la transición ofensiva, casi todo era imposible arriba para la 'albiceleste', una selección cuya reconstrucción se estampó este viernes contra las dudas... En el regreso de Messi.

Ocho meses y 22 días después. Del 30 de junio de 2018, en el Kazan Arena, en el 4-3 con Francia, posterior campeona del mundo, en los octavos de final, al 22 de marzo de 2019, en el Wanda Metropolitano de Madrid, contra Venezuela.

El delantero de la selección de Argentina Leo Messi (d) lucha con Júnior Moreno, de Venezuela.

Ya le tiene Scaloni, al que ahora le falta armar y ajustar un equipo, sobre todo en defensa, para rodear al jugador más determinante de todos. Porque Messi no fue suficiente.

Aunque jugara los 90 minutos, aunque se fuera de tres rivales y le regalara un centro perfecto a Lautaro Martínez, repelido por Wuilker Faríñez, aunque lo intentara desde lejos, aunque pusiera algún centro de esos que sólo necesitan poner la cabeza para el gol o aunque luego, ya en el segundo tiempo, diera dimensión al contragolpe que supuso el 1-2 del propio Lautaro.

Argentina no sólo añora Messi. Le necesita. Es indispensable. Siempre con la certeza latente de que su vuelta sería un hecho tarde o temprano. "Son diez argentinos en uno". "Es un genio que lleva la ilusión de 50 millones de argentinos".

El énfasis con el que la AFA publicitó su regreso no admite duda de su dimensión para el equipo. Es el futbolista sobre el que deposita la ilusión de triunfar otra vez en la Copa América en Brasil y, a más largo plazo, en el Mundial de Catar 2022.

Y la figura que monopoliza la atención, mientras Lionel Scaloni, un seleccionador "a prueba", cuyo contrato termina al final del próximo torneo continental, configura un proyecto renovado. Y rebusca un bloque que aún no ha encontrado. De momento tiene a Messi.

El delantero de la selección de Argentina Leo Messi (d) se escapa de Júnior Moreno, de Venezuela.

No hay duda de que todo ese proceso, cualquier preparación, es más fácil con un atacante de su talla, reencontrado con la 'albiceleste' tras seis partidos de ausencia, desde el desconsuelo que le provocó otro fiasco mundialista en Rusia 2018: la derrota 4-3 con Francia en los octavos de final en Kazan.

Era 30 de junio de 2018. Sus dos asistencias no bastaron para superar a la posterior campeona del mundo de Antoine Griezmann o Kylian Mbappé. Desde entonces hasta este viernes, en el Wanda Metropolitano, el mismo lugar al que aspira a ganar la Liga de Campeones el 1 de junio, Argentina había 'sobrevivido' sin él.

Un total de seis partidos, con cuatro triunfos, un empate y una derrota, pero consciente de que las máximas aspiraciones suponen un desafío muchísimo más complejo sin él a su lado, sin un futbolista con 129 choques, 65 goles y 41 asistencias, insistente y empeñado en reinar con la 'albiceleste', como lo hace ya con el Barcelona.

De momento, ha vuelto. Ahora necesita un bloque a su lado para el desafío más próximo, la Copa América 2019, y para su obsesión de ganar, al fin, con Argentina.

Es la última barrera del '10', el campeón de todo con el Barcelona (4 Ligas de Campeones, 9 Ligas españolas, 6 Copas del Rey, 8 Supercopas de España y 3 Supercopas de Europa) que este viernes revivió la frustración con su selección.