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Sólo un momento de intriga, fugaz, casi imperceptible, no recordado, y fue cuando los Nuggets, por casi dos minutos, se fueron adelante en el inicio del segundo tiempo. Apartando eso, todo el transcurso del juego fue de los Lakers, que avanzaron a la final de la NBA derrotando 119-92 al equipo de Denver, parando de sufrir, por ahora.

Kobe Bryant, con 35 puntos, seis rebotes y diez asistencias, volvió a ser el principal motor de los Lakers, que por fin mostraron regularidad en su juego, y ahora esperan al sobreviviente entre los Cavaliers y el Magic, que podría conocerse esta noche.

La ventaja de cinco puntos lograda por los Lakers en el primer cuarto 25-20, fue ampliada con la diferencia 28-20 en el segundo, para irse al descanso con 53-40. En Denver esperaban un resurgimiento de los Nuggets en el tercer período, pero los Lakers continuaron mandando, ampliando a 83-67 su ventaja con 12 minutos pendientes.

¡Qué saludables y estimulantes fueron esos 16 puntos! Los Lakers, con Bryant al rojo vivo, apoyado por Gasol, efectivo debajo del tablero, y por Ariza, que vivió una excelente noche, mantuvieron la presión empujando a los Nuggets hacia el abismo con parcial de 36-25, haciendo crecer su superioridad hasta por esa diferencia abrumadora de 27 puntos.

Los Nuggets cumplieron complicando a los favoritos. Quizá no pensaron llegar tan largo como lo hicieron, y este esfuerzo puede ser útil para que la franquicia fortalezca sus pretensiones para la próxima temporada.

Anoche, muy erráticos en sus proyecciones y perdiendo balones, con Billups volando bajo y Carmelo Antony (25 puntos) sintiéndose falto de acompañamiento, los de Denver tiraron la toalla.