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Entre más de 7,000 atletas de 177 países que compitieron en 24 deportes, sobresalieron tres nicaragüenses que lograron conquistar medallas de oro, plata y bronce los Juegos Olímpicos Especiales 2019, que se llevaron a cabo del 14 al 21 de marzo en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos.

Suheyli Pérez Mejía, Cristopher Solís Down y Jonathan Martínez pusieron el nombre de nuestro país en el podio al ganar medallas en natación.

Detrás de sus victorias, sin embargo, hay enormes sacrificios personales y familiares, de los que pocos hablan o reconocen.

Suheyli Pérez Mejía tiene 16 años. Según relata su papá, ella nació en Jinotega y es la segunda hija de las tres que tuvo en su  matrimonio. A los 6 meses de nacida, sus padres se mostraron inquietos porque la niña no reaccionaba ante los sonidos.

os Juegos Olímpicos Especiales 2019, que se llevaron a cabo del 14 al 21 de marzo en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos. Cortesía/ END

“Nosotros comenzamos a hacer ruidos cerca de ella y vimos que definitivamente no se inquietaba ante ellos. De ahí nosotros nos empezamos a preocupar y lo peor es que no sabíamos ni qué hacer. Pensamos llevarla a Jinotega a un internado, pero se nos hizo duro.  Conforme la niña iba creciendo vimos que no hablaba tampoco y nos explicaron que era normal porque ella no oía”, relató Francisco Pérez.

En su hogar solo había preocupación y sentían que en Jinotega la niña no se iba a desarrollar bien, porque no había escuelas de educación especial.

“Nosotros tuvimos que tomar una decisión y no fue fácil, pero todo era por la niña. Dejamos nuestras cositas en Jinotega y sin tener nada nos vinimos a Managua, sin siquiera conocer. Ya tenemos 8 años de vivir en este lugar (una iglesia evangélica) donde nos han dado posada. Preguntando dimos con Los Pipitos, ahí hablamos de la situación de la niña. Nos la valoraron y confirmaron el problema profundo de audición que tiene. De ahí nos mandaron para que le dieran terapia en una Clínica en el 7 Sur con la logopeda Giudita Galo y con nuestra otra hija pequeña tenemos el mismo problema de Suheyli”, dijo el señor Pérez.

Hace 7 años Suheyli inició a nadar después de pasar un año estudiando belleza, cuando se integró al colegio Melania Morales.

“Las maestras me dijeron que ella podía estudiar belleza y así fue, pero la verdad es que ella no quería eso. Después de un año vino y me dijo que no quería seguir y se salió. Fue en ese momento que me dijo una profesora que podía entrar a natación pero que yo debía apoyarla para comprar las cosas que necesitaba. Yo me comprometí a ayudarla y así ella empezó a nadar. Me vino diciendo que le gustaba mucho nadar y fue participando en competencias en Managua, se ganaba sus medallitas, luego empezó a viajar a Honduras, El Salvador y Colombia y ahora en Dubai”,  explicó el orgulloso papá.

En Abu Dhabi, capital de Dubai, Suheyli ganó medallas de oro para Nicaragua en 100 metros libres y 100 metros pecho.

El chef nadador

Cristopher Solís Downs sufrió una fiebre cuando estaba recién nacido y lo trataron con medicamentos ototóxicos que provocaron que se le dañara el sistema auditivo, perdiendo un 95% de capacidad para escuchar en ambos oídos.

Su mamá, María Auxiliadora Downs, recuerda que en Los Pipitos le hablaron de que implementarían con él un programa para que desarrollara el habla a largo plazo. Su desarrollo iba lento, pero su mamá refiere que le hicieron todo tipo de terapia hasta que pudo caminar a los 3 años y la paciencia tuvo recompensa cuando a los 9 años el niño dijo sus primeras dos palabras: pollo y pizza.

Cristoffer Solís logró estudiar con mucho esfuerzo y se bachilleró. Hizo examen de admisión en la Escuela Nacional de Hotelería, porque deseaba ser chef, y lo aprobó, sin embargo, los docentes tenían dudas debido a que nunca habían tenido un alumno con discapacidad. Sin embargo, su mamá logró convencerlos de que él seguía órdenes sin ningún inconveniente y que ella confiaba en que podría hacerlo.

Finalmente, se graduó de chef y paralelo iba a nadar hasta que empezó a participar en competencias. El año pasado estuvo en Colombia y en Dubai ganó medalla de bronce para nuestro país.

 Cristopher habla, aunque con algunas limitantes, y mientras conversó con El Nuevo Diario dijo que está buscando empleo, porque está deseoso de poner en práctica todos los conocimientos que adquirió en la ENAH.

Otro campeón de oro

A sus 15 años, Jonathan Martínez Sánchez se ha convertido en el orgullo de su familia. Su papá, Moisés Rodríguez, comparte que es una experiencia bonita “que mi hijo haya puesto el nombre de Nicaragua en alto al ganar en Dubai,  oro y plata en 100 metros dorso”.

Jonathan Martínez Sánchez se ha convertido en el orgullo de su familia. Cortesía/ END

“La discapacidad que tiene mi hijo es insuficiencia intelectual. Hay momentos en los que él hace todo lo que uno le mande, pero hay otros en los que pierde la noción del tiempo, recuerda cosas que tal vez pasaron años atrás y lo recuerda como si lo está viviendo ahorita y cuando lo mandamos a la venta solo puede traer dos cosas, porque si le pedimos más se pierde”, compartió el señor Rodríguez.

Asimismo, manifestó que Jonathan le dijo que se siente feliz porque es un gran logro haber alcanzado esos méritos, porque las pruebas fueron duras y dice que todo se lo debe a Dios.

“Cada vez que trae una medalla se siente feliz y gozoso y nosotros, como sus padres, también nos sentimos dichosos”, apuntó.

La historia en la natación de este atleta de 15 años inició cuando estudió en el Melania Morales.

“Uno de los docentes lo quiso integrar a atletismo, pero como tiene problemas en los pies fue imposible, luego se dio la oportunidad de que lo integraron en natación y así ha ido escalando en esa disciplina hasta haber ido a representar al país en la olimpiada mundial”, concluyó Rodríguez.