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“Cada round que pasaba yo sentía que ganaba, que estaba más cerca. Cuando gané, fue una felicidad”, dice José “Quiebra Jícara” Alfaro en sus primeras declaraciones a la prensa nacional luego de su reciente triunfo contra el tailandés Prawet Singwancha.

El nuevo campeón mundial de peso ligero de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) pasea su cinturón de aquí allá, el lugar de la celebración es la casa que comparte con sus padres, un lugar humilde donde el “Quiebra Jícara” empieza a levantar los cimientos de piedra de su nuevo hogar, todo gracias a su triunfo.

“Nunca tuve miedo”, dice con convicción y sin arrogancia, “después de cada round me repetía, tengo que ganar, tengo que ganar”, por ello el “Quiebra Jícara” iba dispuesto a darlo todo.

“Pensaba en mis hijos, en el futuro de ellos y eso me motivaba”, expresó Alfaro, quien con cariño carga a su hija y la llena de besos, mientras con la otra mano sostiene el cinturón que lo acredita como el nuevo campeón mundial.

Más con cara de joven bonachón que de boxeador, sonríe a cuanto público se le acerca en la fiesta que ayer el pueblo de Nagarote le organizó; los moretones bajo su ojo izquierdo y en el labio inferior le hacen reconocer la fuerza de su contrincante, sin embargo, para él su preparación fue definitiva para ganar la pelea.

Conmovido por cariño de los nicas
El campeón, que se entrenó más de tres meses para lograr la victoria, se mostró conmovido por las grandes muestras de afecto que los nicaragüenses le han manifestado. “Me impactó ver a la gente que me fue a traer en buses hasta el aeropuerto, que la gente haya visto mi pelea, haya brincado y alegrado, me hace sentir orgulloso, hasta el Presidente me llamó”, dijo Alfaro entre sonrisas.

En el patio de la casa del púgil las amistades y curiosos acompañaron al campeón en una fiesta que inició desde el regreso de “Quiebra Jícara” el 31 de diciembre y que continúo el primero de enero.

El brillo de su cinturón, que todos quieren tocar, luego de darle un abrazo y tomarse una foto, destaca en la recepción sencilla en su casa, donde el suelo es de tierra y las mesas puestas al aire libre son de plástico, los acompañantes son los amigos de siempre, para el “Quiebra Jícara” nada ha cambiado.


Espera defender corona pronto
Un campeón que surge de una familia humilde, igual que Alexis Argüello, Adonis Rivas, el propio Ricardo Mayorga, pero este joven boxeador dice distinguirse en algo, mantendrá su sencillez y por ello no piensa desperdiciar la oportunidad del triunfo mundial, sus meta es mantener la corona y defenderla en los próximos cuatro meses.

Todavía no se maneja el nombre de un contrincante para la primera defensa, pero José Alfaro dijo que Don King tomará cartas en el asunto para arreglar su próxima pelea. Por el momento piensa continuar entrenando y ayudar económicamente a su familia.

Aunque a largo plazo espera “posiblemente subir de categoría”, Alfaro dijo que se concentrará y continuará peleando en las 135 libras.

La esposa del campeón, Elba María Vega, dijo sentirse contenta y agradeció a Dios por el triunfo y la bendición al “Quiebra Jícara”, para quien ruega sabiduría y fortaleza en los retos venideros.