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En la despedida del futbol de Paolo Maldini, el “nos vemos” de David Beckham –quien regresa al fútbol norteamericano-, y quizás el cierre de la era Ancellotti, el brasileño Kaká, reactivado en su incidencia, fue el factor clave para que el Milán se impusiera 2-0 al Fiorentina, asegurando el subcampeonato del calcio, y su boleto directo a la Champions 2009-2010.

Empatado con el Juventus en 71 puntos, y perseguido por el Fiorentina que acumulaba 68, el Milán corría el peligro de quedar fuera de los tres primeros en la Liga Italiana, y tener que disputar la fase previa en la Champions. Por eso dolió que el gran disparo de Flamini en el primer tiempo, rebotara sacando chispas en la escuadra izquierda de la cabaña defendida por Frey. El Milán había buscado con mayor empeño abrir el marcador, y lo más cerca que estuvo de lograrlo en esos primeros 45 minutos, fue con ese cañonazo.

En el segundo tiempo, a los 55 minutos, por fin, el Milán concretó un rápido y efectivo contragolpe. Pirlo, desde atrás, abrió a Zambrotta por la derecha, que se proyectó de inmediato con Inzaghi y Kaká tomando espacios en el área. El largo centro de Zambrotta hacia Inzaghi cargado hacia la derecha y próximo a la raya de fondo, tiene una precisa recepción en zona roja, y cruce hacia atrás facilitando la entrada de Kaká, que con remate de derecha, sacude-redes para el 1-0.

El Fiorentina trató de presionar, pero el medio campo del Milán consiguió enfriar el juego y manejar el balón con propiedad la mayor parte del tiempo, mientras algunas oportunidades del enemigo, se desvanecían frente al arquero brasileño Dida. Y en el minuto 76, el tiro de gracia, gol de Alexander Pato para el 2-0, el mismo marcador logrado por el Juventus para derrotar al Lazio, con goles de Iaquinta, conservando el equilibrio en puntos, pero no en diferencia de goles, viéndose desplazado a la tercera posición.

Para el Fiorentina, la derrota fue de graves repercusiones, porque con el triunfo del Genova sobre el Lecce 4-1, fue sacado del cuarto lugar y de la Champions, derrumbe que hubiera evitado con un empate.

Sin Maldini, sin Beckham, sin Ancellotti, cargado de veteranos y con la idea de vender a Kaká, el Milán necesita maquillarse urgentemente pensando en la próxima Liga y la Champions.


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