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En la Copa Mundial de 1974, Holanda con su futbol total, revolucionó el futbol. Aquel equipo, cuya base era el Ajax, tenía más madurez y estrellas más establecidas que este Ajax “modelo 2019”, cargado de esa vitalidad, osadía y buen juego, una combinación mortífera que solo puede proporcionar una juventud rompedora de cadenas, completamente liberada de complejos e inhibiciones, imparable.

Mostrando su certificado de mayoría de edad, este Ajax mete miedo y mantiene en marcha una revolución que lo puede llevar a la gran conquista después de tanto esperar, 23 años. Para el Juventus, que agregó al feroz Cristiano como factor de seguridad para volver a disputar la final de la Champions, la frustración ha sido mayúscula, no solo por haber perdido cuatro juegos en las tres etapas, sino por conseguir solo una de las tres coronaciones perseguidas, la Liga y la Copa Italia y la Champions. El técnico Allegri se sintió como el Capitán Smith, al estrellar su lujosa e impresionante embarcación contra la montaña de hielo.

La chavalada manda

El gol abridor de Cristiano a los 28 minutos, vertiginosa entrada y cabezazo potente contra el piso, sin chance para el portero Onana, adelantó al Juventus 1-0, quebrando el 1-1 registrado en Ámsterdam, pese al mejor accionar y mayores méritos del equipo holandés en la primera batalla. Seis minutos después, Van de Beek, con un trazado rasante realizado con frialdad y precisión, después de dos intentos rebotados, estableció el 1-1.

Lionel Messi, magistral con el Barcelona. EFE/END

La multitud confiaba en que el dominio del equipo italiano en el primer tiempo terminaría imponiéndose, pero el equipo de la nueva revolución volvió a producir un estallido en la segunda etapa, devolviendo agresión con agresión, y en el minuto 67, sobre un largo centro desde la esquina derecha apareció De Ligt, elevándose entre dos defensas para golpear el balón con su cabeza junto al poste derecho de Szczensny, colocando al Ajax en ventaja 2-1. El Juventus reclamó un penal de Blind, no sancionado, pero igual, el 2-2 los sacaba de la Champions. Ahora el Ajax está en semifinales, 23 años después.

Messi, inagotable

En el Nou Camp, el Barcelona resistió un inicio de alta intensidad propuesto por el United, que incluyó un disparo madrugador de Rashford por encima de Ter Stegen desviado por el travesaño, y poco a poco fue replegándose y desvaneciéndose mientras Lionel Messi movía todos los hilos, y sacudiendo las redes con disparos de zurda y de derecha a los 15 y 19 minutos, este último con la complicidad de una falla del arquero De Gea, adelantó al equipo azulgrana 2-0.

La pizarra fue sellada por un espectacular remate de derecha de Coutinho en el 61, concluyendo una larga entrega de Messi a Jordi y rápida devolución recibida y materializada por el brasileño desde fuera del área. La actuación de Messi, una vez más fue redonda. Dos atajadas de De Gea recortaron su producción, mientras ensayaba una chilena con posibilidades y elaboraba jugadas en serie para que hasta el árbitro ovacionara. Clara superioridad del Barsa, una vez controlado el susto inicial, quebrando una racha de tres tropezones consecutivos en cuartos de final, ante el Atlético, el Juventus y la Roma.