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Para que el fútbol y todo su entorno entre en una etapa de verdadero crecimiento y madurez deportiva, tiene que cambiar totalmente sus formas y estilos. Dirigentes, técnicos, jugadores, empresa privada hasta el periodismo especializado en la materia.

Un hecho del que todos deben estar claros, es que el fútbol pinolero como mercancía no es codiciable, la empresa privada ni por los mismos aficionados que ni siquiera asisten en grandes cantidades a los estadios.

El fútbol como espectáculo de multitudes no cautiva el ojo del aficionado nicaragüense, por muchas razones, pero que en esta entrega abordaremos únicamente dos –el jugador y árbitros-.

Para que un partido sea promocionado y tenga repercusiones de gran magnitud, los jugadores deben dar todo de sí y brindar a los asistentes, televidentes o radio-escuchas, el deseo de seguir sus actuaciones en la cancha.

Esto no es posible en Nicaragua, primero porque no son, ni tienen mentalidad profesional. Existen jugadores que militan en equipos de primer nivel que participan en la liga nacional y muchos de ellos se les ve jugando en otras ligas no federadas donde les pagan por juego y posteriormente se reportan a sus equipos organizado y reconocido por Fenifut y son alineados de titulares, incluso el mismo día ¿Cuánto podrá rendir un jugador así?
Esto tiene una explicación lógica, es que en sus respectivos equipos no les pagan lo suficiente, sino que sólo reciben viáticos para transporte y alimentación; con este contexto inmediato, técnicos y directivos no tienen autoridad ni derecho para exigir mayor responsabilidad. De esto se aprovechan muchos jugadores.

En nuestro país el fútbol no es rentable para equipos ni jugadores, a lo sumo existen tres clubes que tienen capacidad de pagar y asumen una función cercana a lo profesional, tal es el caso de Real Estelí, Walter Ferreti y VCP. Los dos primeros gozan del apoyo de la iniciativa privada, VCP es propiedad de Vicente Padilla que lo mantiene con su propio dinero.

“Yo estoy bien en Estelí, me pagan por jugar no tengo de qué preocuparme, pero sí conozco de jugadores que no reciben salario sino que una pequeña ayuda, por eso es que muchos se van a jugar en otras ligas para ayudarse. El fútbol no da para todos”, comentó Rudel Calero.

El otro caso y el más grave, es que también los árbitros hacen lo mismo que algunos jugadores. Pitan en otras ligas y luego lo hacen en Primera o a otro nivel. Si ellos son los garantes que el juego marche bien, cómo lo lograrán si sus condiciones han disminuido considerablemente. FIFA dice que tanto jugadores como árbitros deben actuar 72 horas después de cada partido.

En conclusión, aquí tenemos dos razones para valorar que para salir del atolladero en que se encuentra nuestro balompié, se debe tener conciencia que para ganar adeptos y hacerlo más rentable, hay que cambiar de mentalidad, empezar a respetarse uno mismo y al deporte, que si se desarrolla puede ser más benéfico en todos los aspectos.