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Durante la mañana de ayer, Erasmo Ramírez se sintió próximo al cielo mientras acariciaba la noticia de estar de vuelta en Grandes Ligas, esta vez con los Medias Rojas de Boston. Sin embargo, en horas de la noche, mientras debutaba recibiendo par de jonrones y admitiendo cuatro carreras limpias en apenas tres episodios contra los Yanquis,  seguro pensó que estaba en- medio de una pesadilla o viajando en un tren bala hacia el abismo. 

El nica entró al duelo en relevo de Chris Sale, justo en el sexto episodio y cuando el marcador estaba 4-0 a favor del equipo de Nueva York. Pronto se metió en dificultades, permitiendo un doblete de Gio Urshela y dándole base por bolas a Brett Gardner, quienes luego fueron puestos en posición anotadora por el toque de sacrificio de Austin Romine. En ese contexto enfrentó a Mike Touchman, artillero que lo sacudió con un cuadrangular por el bosque derecho que movió la pizarra a 7-0. Otra vez volvió a ser víctima de su viejo mal: el de los jonrones. 

Antes de cerrar el sexto inning, Aaron Judge le conectó un sencillo que a poco estuvo de también ser un batazo de vuelta entera. Un capítulo más tarde no pudo evitar que Gleyber Torres lo estremeciera con un trancazo de cuatro bases que lo dejó en evidencia como un lanzador propenso a los cuadrangulares. Durante la octava entrada no pasó problemas y hasta cerró ponchando a Judge, pero ya había expuesto sus debilidades. 

Erasmo Ramírez. Archivo/END

En resumen, permitió cuatro hits y cuatro carreras limpias, dio un golpe, otorgó un pasaporte y dejó su efectividad en 12.00. Los números no mienten, el debut de Erasmo con Boston fue una pesadilla. 

Así llegó a Boston

Luego de un 2018 en el que las lesiones lo atormentaron y como consecuencia registró una temporada irregular, con cifras de terror como su récord de 2-4 y efectividad de 6.50 en 10 aperturas, Erasmo fue dejado en libertad por los Marineros de Seattle.

Fue entonces, cuando todo pintaba gris en el panorama del nicaragüense, que aparecieron los Medias Rojas para ofrecerle un contrato de Ligas Menores con invitación al Spring Training. Ramírez aceptó la propuesta y se reportó a los entrenamientos primaverales, en los que no le fue tan bien, pues en 10 innings lanzados como relevista a lo largo de seis partidos, admitió seis carreras y 12 hits, entre ellos 3 cuadrangulares. Eso sí, ponchó a 12 bateadores y apenas dio una base por bolas.  

No consiguió convencer a la organización y lo enviaron a Triple A para jugar con los Medias Rojas de Pawtucket, equipo con el que hasta el momento de ser llamado a la MLB presentaba un balance de una victoria sin derrotas y un promedio de carreras limpias permitidas de 1.13. 

Erasmo Ramírez. Archivo/END

El 6 de abril de este año, Erasmo realizó su primera apertura en Triple A, permitiendo solo una carrera en dos episodios completos. Cinco días después realizó una faena monticular brillante, en la que no admitió anotaciones durante seis innings, solo consintió tres imparables y ponchó a cinco adversarios. 

Lo llamativo de su breve estadía con el Pawtucket, es que en ocho entradas lanzadas exhibió un gran control de sus lanzamientos, pues no otorgó bases por bolas. A esto súmenle que la oposición apenas le bateó para 185 puntos y que en promedio menos de un bateador se le embasó por cada inning lanzado.

Tercer club en MLB

Los Medias Rojas son el tercer equipo de Erasmo Ramírez en el mejor beisbol del mundo, pues antes vistió la franela de los Marineros de Seattle, con quienes jugó en dos etapas (2012-2014 y 2017-2018), y los Rays de Tampa Bay, con los que militó entre el 2015 y parte del 2017.

Erasmo Ramírez. Archivo/END

Después de siete campañas fajándose en el máximo escenario del beisbol, Erasmo llegó a Boston, presentando un balance de 32 victorias y 39 derrotas, con una efectividad de 4.36 en 192 juegos, de los cuales 92 habían sido como abridor. En 637.2 innings trabajados había ponchado a 496 rivales, otorgado 181 bases por bolas y le habían conectado 618 hits, de los cuales 97 habían sido jonrones.

Al debutar con su nuevo equipo, Erasmo Ramírez se convirtió en el tercer nicaragüense que juega con Boston, tras Devern Hansack (2006-2008) y Vicente Padilla (2012).