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La noche del 19 de octubre de 2017, los focos estaban sobre dos personas: el presidente Daniel Ortega y el ex-Grandes Ligas Dennis Martínez. Sobre el montículo, ambos inauguraban “La Casa del Juego Perfecto” ante un lleno total. Ortega cerraba la ceremonia con una frase: las puertas del nuevo palacio del beisbol nicaragüense quedan abiertas para el pueblo.

Esa noche nadie imaginó que poco más de seis meses después, el lujoso escenario deportivo que todos querían conocer al detalle se convertiría en una especie de cuartel, desde donde policías y parapolicías saldrían a ejecutar operativos contra la población y hasta dispararían a los protestantes, según diversas denuncias.

Desde que empezaron a aparecer pruebas irrefutables como fotografías, videos y testimonios de víctimas de la represión originada desde “La Casa del Juego Perfecto”, la percepción de la población sobre el Estadio Nacional cambió drásticamente y el coloso de concreto pasó de ser la más llamativa infraestructura deportiva del país a un símbolo de la represión. 

A partir de esos días de horror y sangre, y hasta ahora, cuando se cumple el primer aniversario del inicio de las protestas, la campaña de una gran mayoría de la gente ha sido no ir al estadio. 

“Se trata de un boicot nacional”, dice un aficionado que cada fin de semana iba al estadio y que por su seguridad y la de su familia pidió no revelar su nombre.

Cuenta que es un fiel seguidor de los Indios del Bóer, el equipo que tiene por sede el Dennis Martínez, y que al igual que él “un 80 por ciento de los integrantes más viejos de la barra del Bóer ha decidido no volver al estadio”.

Así la historia se repite en miles y miles de nicaragüenses que ahora ven con malos ojos una infraestructura que costó 36 millones de dólares, y en la que todos querían tomarse una fotografía para presumirla en sus redes sociales. 

Un cambio de percepción

Para el reconocido cronista deportivo Agustín Cedeño, “el fanático que constantemente iba a disfrutar del beisbol y que por mucho tiempo soñó con un estadio como ese, dejó de visitarlo, dado los incidentes ocurridos a partir de abril del 2018. Desde entonces y hasta la fecha se mantiene una percepción negativa sobre el Dennis Martínez”.

“Es una lástima que hayan usado así (como cuartel) una instalación que la soñamos por muchísimo tiempo. Yo tengo 26 o 27 años en la crónica deportiva y para nosotros era improbable tener un estadio como este. Recuerdo que cuando se inauguró todos estábamos animados y hasta fachenteabamos con que competía con los otros de América Latina… pero con lo que ocurrió a partir de abril de 2018 hubo un quiebre y la gente empezó a ver el estadio de otra manera”, refiere Miguel Mendoza, popular cronista deportivo que fue declarado “persona non grata” por la administración del estadio. Asimismo expresa que “el deterioro de la imagen del estadio es responsabilidad de quienes ordenaron que se utilizara como cuartel y permitieron que policías y parapolicías agredieran desde ahí a la población”.

No hay cómo negarlo

Hay pruebas indiscutibles que miembros de la Policía Nacional y civiles armados usaron el estadio como cuartel. En las redes sociales basta con realizar la búsqueda “Estadio Dennis Martínez” para que se despliegue una lista de fotos y videos que dejan todo claro. 

Pero si se busca una fuente de mayor confianza, ahí está el canal de YouTube del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), un equipo de especialistas que se encargó de hacer investigaciones sobre los hechos ocurridos durante las protestas, específicamente entre el 18 de abril y 31 de mayo de 2018. 

Los videos se titulan de la siguiente manera: “Patrullas de la Policía Nacional dentro del Estadio Dennis Martínez”, “Guardias de seguridad del Estadio se organizan con la Policía Nacional”, “Policía Nacional y grupos de choque en el Estadio” y otros dos que tienen por título “Policía Nacional se organiza frente al Estadio Dennis Martínez 1 y 2”.

En las descripciones de los videos pueden leerse detalles como “evidencia de la complicidad entre la Policía Nacional y grupos de choque progubernamentales, quienes se organizan dentro del Estadio Dennis Martínez”. Archivo/END

En las descripciones de los videos pueden leerse detalles como “evidencia de la complicidad entre la Policía Nacional y grupos de choque progubernamentales, quienes se organizan dentro del Estadio Dennis Martínez” y “agentes de la Policía Nacional identificados con boinas rojas, se organizan frente al estadio Dennis Martínez para reprimir a los estudiantes que se encuentran en la UNI”, además de “guardias de seguridad del Estadio Dennis Martínez en complicidad con agentes de la Policía Nacional organizándose antes de iniciar la represión”.

De tal manera que en tiempos en que los celulares todo lo capturan y las redes sociales sirven de plataforma popular para proyectar las fotos y videos, como pruebas, el uso del Estadio Nacional Dennis Martínez por policías y civiles armados quedó en evidencia.  

Además de las fotografías y grabaciones que prueban la forma en la que fue usada “La Casa del Juego Perfecto”, están los testimonios de quienes fueron testigos presenciales de los hechos.

Tal es el caso del aficionado boerista, quien prefirió el anonimato.

“Yo fui a la marcha del Día de las Madres (30 de mayo de 2018) y puedo asegurarte que vi a los policías saliendo del estadio”, cuenta, quien fue por última vez al Dennis Martínez el 28 de abril de 2018.

“Ese día (28 de abril) llegó poca gente y hasta se hizo un minuto de silencio por los muertos que para entonces se contabilizaban. No se me olvida que la policía estaba afuera del estadio”, recuerda, como quien ha perennizado en su memoria aquellos días de tragedia.

Durante la cobertura a la multitudinaria marcha del 30 de mayo de 2018, un equipo periodístico de El Nuevo Diario constató que “las fuerzas represivas disparaban con armas de guerra AK-47 desde los pisos superiores del coloso deportivo”.

Dos casos muy sonados

El 20 de abril de 2018, un día después que se registraran los primeros muertos en el contexto de las protestas por las reformas al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), murió producto de un disparo certero en la garganta y de la falta de atención médica a tiempo, el niño de 15 años, Álvaro Conrado, quien llevó agua a los estudiantes que protestaban en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).

“Un francotirador me le disparó desde el estadio”, denunció días después el padre de Alvarito, en una entrevista con BBC Mundo. 

Más de un mes después de la muerte de Álvaro Conrado, en la marcha en apoyo a las Madres de Abril, el 30 de mayo, murió Francisco Reyes Zapata, víctima de un balazo de AK-47 que le impactó en la cabeza. 

“La bala que mató a mi hermano es de fusil AK de la Policía”, dijo Roberto Reyes Zapata en declaraciones recogidas por El Nuevo Diario.

Según la nota, Roberto Reyes “aseguró que quien mató a su hermano fue un francotirador que estaba apostado en el nuevo Estadio Nacional Dennis Martínez”.

Francisco Reyes Zapata era hijo del oficial fundador de la Policía Nacional, Armando Reyes. 

Desde aquel abril de 2018, las palabras “represión”, “francotiradores”, “Policía Nacional” y “Estadio Nacional Dennis Martínez” fueron asociadas con una continuidad escalofriante.

Dennis fue contundente

La principal figura de aquel 19 de octubre de 2017, cuando se inauguró el Estadio Nacional, fue el propio Dennis Martínez, el más grande beisbolista producido en Nicaragua.

Al igual que el resto del pueblo, el segundo latino más ganador de todos los tiempos en Grandes Ligas (245 triunfos), nunca imaginó que el escenario deportivo con su nombre iba a convertirse en cuartel de policías  y parapolicías.

Cuando eso ocurrió, la gente empezó a esperar el pronunciamiento de “El Presidente”, como le decían a Dennis en la MLB.

“Me duele saber que el estadio nacional que lleva mi nombre se esté ocupando para fines de violencia, afectando a mis hermanos nicaragüenses”, manifestó el primer latino en forjar un Juego Perfecto en Las Mayores,  a través de un comunicado el 31 de mayo. 

Dennis Martínez. Archivo/END

Agregó que cuando se construyó el estadio su sueño era que se convirtiera en un centro en el que “los nicaragüenses nos reuniéramos a disfrutar del deporte”.

Además de expresar sus condolencias “a todas las madres de Nicaragua” y de pedir que se le pusiera fin “al ciclo vicioso del poder”, Dennis dejó claro lo siguiente: “Espero que comprendan que yo no tengo ninguna injerencia para que lo usen (el estadio) de la manera que quieran usarlo las autoridades de Nicaragua”. 

En entrevista con El Nuevo Diario, Dennis aseguró que “el estadio lleva mi nombre; pero mi nombre debe permanecer desvinculado de todo lo que se haga dentro de la infraestructura en medio de este contexto”.

Además, cuando fue consultado sobre el caso de los cronistas deportivos Miguel Mendoza y Yader Valle, quienes fueron declarados “personas non gratos” por los administradores del estadio, Dennis fue contundente al señalar que “el estadio nacional es una infraestructura de todo el pueblo”.

Para Mendoza, “hubo un quiebre de relaciones de Dennis Martínez con la gente del Gobierno, tanto que ahora los voceros gubernamentales no le llaman Estadio Nacional Dennis Martínez, solo le dicen “La Casa del Juego Perfecto” o simplemente Estadio Nacional. No me extrañaría que le quiten el nombre, pero eso no importaría, pues de ocurrir, cuando Nicaragua vuelva a la normalidad se le cambiaría de nuevo”.

Una mancha para siempre

De acuerdo con el narrador deportivo Agustín Cedeño, “el Estadio Dennis Martínez va a quedar por siempre con esa ‘pringa de sangre’ producida por los disparos que salieron desde ahí. Es difícil que se olvide esa etapa negra”.

“Eso (la represión desde el estadio) la gente no iba a perdonarlo y no lo ha perdonado. Aquí pueden traer a los Yanquis de Nueva York  y ese estadio difícilmente se va a llenar… El estadio siempre va a estar asociado a los acontecimiento de abril”, expresó el cronista deportivo Miguel Mendoza, para quien el Dennis Martínez es por ahora “como un lugar fantasma”, en el que “no hay ningún tipo de ambiente”.  

Consultado sobre cómo hacer para que la gente vuelva al estadio, Cedeño manifestó que  “la única forma de que la percepción de la gente sea como antes en relación al estadio, es que haya un cambio de gobierno, aunque suene exagerado para muchos. Solo con un cambio en el país la gente volverá al estadio con la tranquilidad y la pasión de antes”.

Por su parte, Mendoza considera que el pueblo verá el estadio con nuevos ojos “hasta que tengamos una Nicaragua distinta, aunque tendrá que hacerse algo que convenza a la gente de regresar al escenario deportivo, como ungirlo con agua bendita, construir una estatua o poner un monumento por el sector de la UNI. Tal vez, así la gente vuelva a sentirlo como propio, pero por ahora no veo posibilidades que los aficionados vuelvan al estadio”.

Según el aficionado boerista que el próximo 28 de abril cumplirá un año de no ir al Estadio Nacional Dennis Martínez, cuando lo visitaba todos los fines de semana, “volveremos al estadio hasta que un padre llegue a bendecirlo y Daniel Ortega se vaya”.