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Hay mucho ruido alrededor de Cody Bellinger. El joven bateador de los Dodgers está registrando un arranque espectacular en esta su tercera temporada. Ayer amaneció con 434 puntos en la cima de la Liga Nacional, pero con 5 meses por delante, obviamente es muy temprano para entrar en consideraciones serias.

Hay un dato corta ilusiones: desde el año 2000 no se ha visto un bateador de 380 puntos a la altura de media campaña, y Bellinger, de swing tan errático durante la mayor parte del 2018, no entraba en la lista de candidatos para provocar una sorpresa de ese tamaño.

El mayor sorprendido puede ser él mismo. Verlo ganar el título de bateo aún distante de los 400, lo considero improbable. El paso del tiempo, siempre coloca las posibilidades en el lugar correcto. La cifra se ha convertido en la manzana prohibida en la Gran Carpa, una misión imposible.

Williams fue el último
 
El año 1941 quedó grabado en el disco duro de las Ligas Mayores por dos grandes acontecimientos: la racha de 56 juegos hiteando de Joe DiMaggio y los 406 puntos de Ted Williams.

¿Quién le iba a decir a los fanáticos de aquella generación, que nunca más volverían a ver una racha como esa ni un bateador de 400? Hemos visto desfilar a súper bateadores que parecen incontralables para el picheo, pero los 400 se han mantenido fuera de alcance, como el inalcanzable pico de una montaña. No solo eso, las persecuciones de la gran cifra, algo más que un toque de distinción, se convirtieron en una rareza.

Las más recordables se produjeron en los años 80 y en los 90, emocionando a las multitudes y al periodismo siempre pendiente de las marcas que son atacadas.

Tony Gwynn, recortado

Según los detalles que uno encuentra con paciencia en Baseball Reference, en 1980, George Brett amaneció bateando .400 el 19 de septiembre, para finalizar con 390 puntos. Eso ha sido lo más próximo desde Williams…

En 1983, el panameño Rod Carew, siete veces Campeón de bateo en la Americana, promedió sobre .400 hasta el 14 de julio, finalizando con 388.

En la temporada de 1993, John Olerud superaba los .400 el 2 de agosto y Andres Galarraga el 4 de julio, pero se quedaron cortos en el intento de alcanzar la proeza.

En 1997, Larry Walker estaba encima de los .400 el 17 de julio, y en 1994, en la temporada que no llegó a terminar, Tony Gwynn se mantuvo sobre 400 hasta el 15 de mayo, y registraba 394 cuando la huelga de ese año lo detuvo el 11 de agosto. Un enorme sostenimiento. 

Bonds, lo intentó

En los últimos años no encuentran un bateador de 400 después del mes de mayo. Se ha graficado el bateador de 400 como preferiblemente zurdo, rápido de piernas, con muy buen tacto, diferenciador de las bolas y los strikes como lo era Ted Williams, conocedor del picheo enemigo y con un amplio radio de acción para sus batazos.

Mike Trout y José Altuve son derechos, pero saltan al tapete como dos de las mejores ocurrencias sobre el próximo cuatrocientista… Se recuerda que una de las últimas persecuciones la realizó el discutido Barry Bonds en el 2004.

Entró al mes de mayo con 472 puntos, y pese al gran esfuerzo de sostenimiento, terminó deslizándose hasta 370 puntos. Constantemente, los expertos consideraron a Bonds con el armamento requerido para ser un bateador de 400. Sin embargo, no lo logró.