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Nunca es tranquilo un 1-0, ni te proporciona en duelos de ida y vuelta un factor de seguridad, incluso lográndolo de visita, pero… ¡cuánta utilidad tiene! Vencedor del Real Madrid en el Bernabéu y del Juventus en Turín,  este Ajax ha vuelto a lograrlo, superando al Tottenham 1-0 en su nuevo palacio.

Mostrando ese futbol de vertiginosa progresión que tanto temor impone, el Ajax se adelantó en el minuto 15, con una jugada iniciada por el brasileño Nerés desde la izquierda con trazado hacia el centro para De Jong, y entrega a Ziyech un poco hacia la derecha —quien de inmediato— frente a una defensa casi paralizada, observando la geometría holandesa, mete la pelota que el chavalo Van de Beek frena, acomoda con frialdad y remata con seguridad hacia la izquierda del desarmado arquero Lloris. La multitud se encogió frente a la advertencia. Ahora, casi todos miran al Ajax regresando a casa, como finalista de esta Champions. 

Ventaja pudo ser mayor

El Ajax no necesitó otro gol ni salió lamentando las aproximaciones del mismo Donny Van de Beek en el minuto 23, víctima de un cierre providencial de Lloris, cuando el segundo parecía inminente, y el remate zurdo de Nerés contra el poste derecho a los 75 minutos.

Los tres puntos y el gol de visita, le facilitaban al Ajax una ventaja que no tuvo en octavos y tampoco en cuartos, viéndose obligado a excederse en patio ajeno. La superioridad en posesión del balón del primer tiempo, la perdió el equipo holandés en la segunda etapa, pero supo cerrar espacios y, sobre todo, aplicar esa habilidad para los anticipos que agobia al rival. Cuando el Tottenham, forzado por la necesidad decidió presionar, el Ajax respondió atrás como si hubiera conseguido la necesaria madurez para realizar ese tipo de enfriamiento, manejando dificultades.

El Tottenham, sin pólvora

Por supuesto que el Tottenham perdió profundidad por las ausencias del goleador Harry Kane y del peligroso coreano Son y se vio debilitado cuando Vertonghen, aturdido por un choque de cabezas con su compañero Alderweireld, tuvo que salir del partido.

Sin embargo, cuando consiguió calmarse y el Ajax decreció en sus revoluciones ofensivas por minuto, el equipo inglés, que logró su mejor oportunidad con un cabezazo de Llorente ligeramente desviado, comenzó a proyectarse con mayor orden y más claridad, frente a la multiplicación de piernas holandesas y apariciones oportunas. Un solo remate inglés fue a puerta pese a sus 10 intentos. Sin refugiarse en la posibilidad del contragolpe, el Ajax estuvo utilizando desbordes rápidos con conexiones precisas para mantener preocupados a los ingleses, dejándolos contra las cuerdas. El equipo holandés seduce, golpea y gana.