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¿Cómo se amanece después de una pesadilla? Naturalmente golpeado por dentro y por fuera, frotando nuestros ojos, tratando de establecer si hay algo real en nuestra angustia, deseando que todo lo recordado, no sea cierto. ¡Diablos! Tanto que sufrimos viendo lanzar a Vicente Padilla anoche frente a los Yanquis, que como dice José Hernández en su Martín Fierro, “malicio que debemos de tener, callos en los corazones”.

Fue un pitcheo mortificante el de Vicente. Mortificante para nosotros que rápidamente vimos cómo eran destrozadas las ilusiones que edificamos alrededor de su retorno, no para los Yanquis, que pese a no poderle sacar el máximo provecho a ese agitado segundo inning, limitándose a dos carreras, atacaron lo suficiente para conseguir una victoria tan clara como rotunda, 12x3, en el inicio de la serie entre líderes del Este y el Oeste.

¡Cómo no sentirnos heridos cuando le dispararon siete hits, cedió cuatro bases y golpeó dos veces a Mark Teixeira! Todo eso en apenas tres innings y dos tercios, trayecto en el cual le fabricaron siete carreras limpias. Gracias sí, Vicente, por anular en dos ocasiones a Alex Rodríguez con las bases llenas. Ésa fue una señal para apreciar.

Hay diferentes formas de perder, y la de anoche duele. No es lo mismo caer registrando una actuación batalladora, de cierta consistencia, que hacerlo con el brazo hecho pedazos. Pero el pitcheo es así, tiene tantas noches tristes, y estás más a riesgo cuando vienes saliendo de una rehabilitación. Quizá Vicente necesitaba un trabajo en las menores para observar y calibrar mejor su esfuerzo.

Su mejor momento fue el tercer inning, sacando los tres outs rápidamente, después que el jonrón de tres carreras de Nelson Cruz, su número 15, le dio vuelta a la pizarra colocando a los Rangers en ventaja 3x2. Tanto que le costó a los Yanquis fabricar dos con cuatro hits, una base y un golpe en el cierre del segundo, que deben haberse sentido con las piernas recortadas cuando Burnett cedió una base a Young, soportó doble de Blalock, y de inmediato, el jonrón de Cruz.

Pero en el inicio del cuarto, el presente se volvió cuadrado para el pinolero y su futuro inmediato negro. Fue explotado con tres carreras, dejando dos en circulación, que el relevista Derek Holland no pudo impedir, estableciéndose una diferencia de 9x3. Los Yanquis continuaron su ofensiva hasta llegar a 12 carreras, mientras A.J. Burnett, con pitcheo de ocho hits y ocho ponches en siete entradas, aseguraba su cuarta victoria por dos reveses, sobreviviendo al jonrón de Cruz, que ahora tiene 39 remolques.

Las cifras de Padilla, 3-3 y 5.57, son muy discretas a esta altura, pero será necesario esperar un par de salidas más para poder hacer algunos cálculos sobre su recuperación. Aun sin regresar de la lista de inhabilitados, podía haber naufragado como anoche. Hemos visto cómo golpean a Santana, a Lee, a Halladay, pero nuestra preocupación es Vicente, y no hay manera de esconderla.

Anoche, después de tanto sufrir, el dolor de cabeza era inevitable. La almohada, parecía un ladrillo.


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