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Los hechos recordables, más que las cifras acumuladas de diferente manera y tamaño son los que te perennizan como alguien perteneciente al Salón de la Fama. Preguntar ¿qué hizo? ¿por qué fue incluido? debilita la presencia. Un ganador de mil medallas y ningún hecho realmente grandioso, histórico, difícil de alcanzar, finalmente no es recordable y tendría que andar con su medalla de inducción colgada del cuello para poder ser identificado. En nuestro Salón hay de todo un poco. Merecedores, casuales y sorprendentes. La generosidad comenzó con el mismo nacimiento del proyecto puesto en marcha por Carlos García, y aunque se han hecho intentos de ser rigurosos, eso no se ha conseguido como bien apuntaba hace unos días el historiador Julio Miranda en el programa Doble Play. La presencia de Iván García, un economista retirado, entregado casi de tiempo completo al Salón como brazo derecho de Emmett, obedece a que se le reconoce como “el motor” que mueve resortes, aceita y asegura la actividad sostenida.

Memoria y conocimiento

Ese es el hecho que lo identifica, razón por la que ni siquiera abrí su hoja de vida, en lo referente a su vinculación por el deporte. Es quien produce gran parte de las iniciativas con pretensión de proporcionarle solidez a las escogencias, algo nada sencillo después de haber ofrecido aperturas tan amplias. El verdadero Salón de la Fama está en la memoria y el corazón de los aficionados, no solo por lo que han visto, sino por los conocimientos sobre los que no vieron. ¿Cuántos amigos de ustedes vivieron en la época de Ty Cobb, Cy Young o Babe Ruth? Pero los reconocen como grandiosos y famosos. En cambio, todos nos preguntamos ¿Cómo hizo Snuffy Stirnweiss para entrar a Cooperstown con solo dos temporadas de 300, un máximo de 10 jonrones y nunca 70 empujadas en los años 40 y 50? Nadie lo recuerda y de esos hay muchos entre nosotros. Funcionando desde la época de Carlos García como un estupendo soporte, Iván ha continuado creciendo en el manejo del Salón entre todo tipo de discusiones y le tiene un inmenso amor al proyecto. Tiene para ser recordado.

Cardoze, el más visible

En la promoción de mañana destacan tres peloteros: el artillero Norman Cardoze y los pícheres Diego y Julio Ráudez, todos ellos con el OK de sus ejecutorias combinando cifras con hechos, se agrega ese consistente defensor y técnico con resultados Otoniel Olivas, la fondista María Antonieta Ocón, el locutor deportivo y director del programa Play Off, Enrique Armas, y entre ellos Iván García, con su currículum debajo del brazo innecesariamente, porque el trabajo realizado le sirve de aval. Eso sí, considero que encontrándose con tanto entusiasmo y en buen estado físico, Iván pudo esperar un rato, pero quizás como es la promoción del 25 aniversario, se haya interesado, aunque las promociones se miden por la calidad indiscutida de los que ingresan, lo que explica que en Cooperstown nunca se va a registrar una mejor promoción que la primera con Ty Cobb, Babe Ruth, Christy Mathewson, Walter Johnson y Honus Wagner. Consideren que Cy Young quedó fuera. Se trataba de solo 5 en aquel 1936, no de una tropa.