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Cuando Adolfo  Matamoros empezó a jugar beisbol a los 12 años de edad,  con bola de calcetín en su natal León, ni siquiera sabía de la existencia de un club de bateadores de mil o más imparables en la historia del  béisbol nicaragüense. Es más, para entonces ni pensaba convertirse en receptor y menos en llegar al béisbol de primera división. Únicamente le interesaba quitarse las ganas de jugar, y lo hacía con sus hermanos, primos y vecinos en el patio trasero de la casa de sus padres.

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Sin embargo, el destino y su habilidad para jugar al béisbol lo enrumbaron  de la pelota de calcetín a la primera división, donde a base de mucho trabajo logró convertirse en uno de los mejores receptores del país. Ahora, cuando ya el retiro le hace señas, está a solo 7 inatrapables de incluir su nombre en el club de bateadores con más de  mil o más hits.

TIEMPO FUERA

Matamoros suma a la fecha 993 hits en su carrera, la cual inició en 1996 con el equipo de León. Según refiere, “ya hubiese sobre pasado los  mil imparables desde hace tiempo, pero me perdí tres temporadas por estar fuera del país y otras dos por una lesión en el codo”.

En el 2007 y 2008, Adolfo se perdió totalmente de los campeonatos  de primera división para irse a jugar a ltalia, y en el 2013 una lesión lo sacó de circulación. Por esas mismas afectaciones únicamente vio acción en  diez juegos entre las temporadas 2012 y 2014, años en los que solo consiguió 4 hits, en 12 turnos al bate.

En el 2018 Matamoros  tampoco tuvo acción,  pese a que estaba interesado en seguir jugando para alcanzar los mil hits, “pero el mánager de Chinandega me dejó fuera   porque le molestó que defendiera a los peloteros jóvenes en una situación que ocurrió dentro del equipo. El asunto es que no me gustan las injusticias”, explicó.

Matamoros está a siete imparables de llegar a los mil en primera división. ARCHIVO/ENDCuenta que tras el espacio negado en Chinandega y estando consciente de que sumaba 961 hits en su carrera de 19 temporadas, el interés por llegar  a los mil  lo motivó a  ir en busca de un puesto con León,  pero el mánager de ese entonces, Ariel “panal” Delgado, le informó que no tenía cupo para peloteros mayores.

Después de tanto buscar, la oportunidad le llegó este año, pues el mánager de León, Sandor Guido, le hizo un espacio en el equipo. “Sandor me dio la oportunidad y la estoy aprovechando.  Pienso que en la serie que inicia este viernes con Zelaya Central puedo conectar unos cuatro o cinco hits, y luego llegar a los mil en la siguiente serie que sostendremos con el Bóer”, contó el receptor de 41 años.

Matamoros está a las  puertas de unirse a Genaro LLanes, Marlon Abea, Julio Vallejos,  Sergio Mena y Juan Blandón como los únicos receptores del béisbol nicaragüense  con más del mil hits.

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Será el pelotero número 58 en lograrlo a nivel nacional y el número 11 del departamento de León, detrás de Calixto Vargas que inauguró el club en 1983,  Arnoldo Muñoz, Julio Medina, Ariel Panal Delgado, Álvaro Muñoz, Leonardo Cárdenas, Henry Roa, Orlando Ocampo,  Julio Vallejos y Sandor Guido, que fue el último leonés en alcanzar esa cifra el 12 de julio del 2014.

ASÍ COMENZÓ TODO

Matamoros confesó a El Nuevo Diario que su interés por jugar beisbol de primera división surgió cuando se trasladó de Malpaisillo a la ciudad de León a continuar sus estudios  de secundaria  en el Instituto Nacional de Occidente (INO) de esta ciudad.

“Fue entre 1992 y 1993 que empecé a soñar con la posibilidad de jugar a un nivel mayor. Para esos años yo vivía a dos cuadras del estadio de León  y en mis chavaladas me subía a las torres y a los árboles que están por el jardín derecho  para apreciar los juegos del equipo, y me gustó ese ambiente”, afirmó el pelotero.

Asegura que jugando en la liga de colegios con el INO, le llegó la oportunidad de ascender a la primera división, pues tras percatarse de sus cualidades como receptor, en 1996 llegaron a buscarlo hasta el centro de educación para que se integrara a las prácticas del equipo de León, que en ese entonces tenía como  cácher titular a Julio Vallejos.

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“Yo estaba interesado en jugar en la primera división y no desperdicié esa oportunidad, prueba de ello es que gracias a ese don que me regaló Dios logré quedarme en el equipo, y aunque Vallejos era el titular,  no perdí la motivación y más bien me sentí orgulloso de competir con el mejor del país en ese momento.  Me fijaba en todo lo bueno que él hacía y lo malo no lo copiaba, porque todo mundo sabía que tenía sus locuras”, confesó Matamoros.

Según cuenta Adolfo, cuando llegó a León tenía poco tiempo de jugar como receptor, ya que antes jugaba como jardinero central. Fue el ex pelotero Álvaro Muñoz, de acuerdo a sus declaraciones, que descubrió que tenía fortaleza en el brazo y que bien podía jugar como cácher.

“Muñoz era  el mánager del INO y en una ocasión no llegó el receptor del equipo y el me colocó en esa posición. Al ver que a los corredores que salían a robar los dejaba a mitad de camino, decidió sacarme de los jardines y dejarme como cácher”, afirmó.

Sin embargo tres años después de su debut, Matamoros migró a Chinandega donde se convirtió en cácher titular. Dice que salió de León  porque tenía temor de que le sucediera una historia similar a la del pelotero Camilo Arauz, que se vio bloqueado por la titularidad de Ariel “Panal” Delgado en la tercera base.

Ahora, vistiendo el uniforme de León, está a las puertas de hacer historia con su arribo a los mil inatrapables.