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El silencio es espeso y monótono en Houston. Los hombros de sus Rockets están caídos y no es posible cantar en un funeral. La victoria de los Warriors en ese sexto juego de cierre tenebroso para el equipo local, que vio desaparecer una ventaja de 5 puntos, entrando al último período (87-82), siendo sometido finalmente por 5 (118-113) fue estrujante…Ese lacerante 36-26 en contra en los 12 minutos de cierre, que hizo decir a Chris Paul “es estúpido perder así”, hundió a la multitud de 18 mil en el Toyota Center, que no solo se mantuvo esperanzada en el triunfo que equilibraría la serie 3-3, sino que tenía fe casi ciega en volverse a imponer en el Oracle Center de Oakland del domingo, aprovechando la ausencia de ese “fuera de serie” que es Kevin Durant, agregada a la de DeMarcus Coussin…Pocas veces, los Warriors han necesitado recurrir, tanto a su factor agallas, como en esta ocasión, cuando vieron a Stephen Curry por vez primera sin puntos en una mitad de juego postemporada, a lo largo de 102 intervenciones en su carrera. ¿Cómo fue posible sobrevivir a todo eso junto? Los Warriors lo lograron con el aporte de un veterano como Iguodala, quien registró 5 triples y el ruidoso despertar de Curry.

La fiera se reactiva

Ese equilibrio 57-57 en la primera mitad, no parecía ser preocupante para los Rockets contra un equipo mutilado, sin Coussin, sin Durant y con Curry, extrañamente desaparecido sin poder aportar un punto. Aunque no sacarle provecho a tantas ventajas era muy peligroso, quedaban 24 minutos pendientes para hacer prevalecer el ímpetu de Harden, Paul, Gordon y Capela. No de ninguna manera los Rockets dejarían escapar ese juego que los llevaría a la batalla crucial, con enormes posibilidades…Curry comenzó a despertar en ruta a una estupenda producción de 33 puntos en la segunda mitad, pero los Rockets se apuraron para ganar el tercer período 30-25 y entrar 87-82 a la recta final. Los Warriors con paciencia y ordenamiento estuvieron remando contra la corriente y con 7 minutos 43 segundos pendientes, empataron 95-95 con doble de Livingston, levantando una gigantesca intriga. Fue entonces que ocurrió algo raro: los equipos siguieron en movimiento, pero deambulando, sin producir, como si todos los caminos hacia los cestos se hubieran cerrado. Durante dos minutos y medio, la pizarra permaneció congelada. En ese tiempo, Harden falló dos triples y un doble, perdiendo dos pelotas por robos de Iguodala y Thompson.

Intenso cambio de golpes

Cuando regresó la corriente eléctrica, Golden State se adelantó 99-97, y un triple de Curry estirando la ventaja 102-97, dejó sin habla a las tribunas con tres minutos en el reloj. Faltando 1.19 minutos los Warriors estaban adelante 107-102, pero un doble de Harden después del fallo de Thompson intentando un triple, acercó a Houston 107-104. Un triple de Thompson, su séptimo y último de la noche y dos libres de Curry, rompen los corazones de Rockets con solo 30 segundos estableciendo diferencia 112-104. Luchando contra reloj Harden acertó un triple, pero Curry con dos libres hizo saltar las cifras 114-107 con 22 segundos…Triple de Tucker con 13 segundos de vida, recortó 114-110, y otro faul a Curry le facilitó dos libres para elevar a 116 la producción de Golden State, respirando fuerte. Iguodala falló dos libres y Austin Rivers clavó un triple en otro acercamiento 116-113 con 4 segundos de suspenso, pero Curry fauleado por un desesperado Harden, agregó dos libres, sellando el 118-113, antes que Paul sobre el silbato, no acertara un intento de triple. En su casa, víctimas del resurgimiento de Curry con 23 puntos en el último período, murieron los Rockets. “Es estúpido perder así”, dijo entre la amargura de la frustración, Chris Paul.