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¿Qué final de juego diferente a todos los vistos dentro de la incredulidad, que es tan popular en la NBA nos faltaba ver? Ese del domingo en Toronto. Una pelota cayendo del cielo, saltando de un lado a otro del cesto, con el suspenso sostenido entre los dientes, los corazones paralizados y los ojos de la multitud agrandados por un asombro que se estiraba sin control.

Hasta que la bola lanzada desde la derecha por Kawhi Leonard, por encina del arco iris que con sus largos brazos extendidos sobre sus 7 pies, dibujaba un desesperado Joel Embiid, finalmente entró, quebrando en el último instante, el equilibrio 90-90. Un tiro inolvidable para todos los que vieron, desde las tribunas o frente a los televisores, y obviamente también para Leonard y para Embiid…

Cuando la pelota fue hacia Leonard con 4 segundos pendientes, Simmons lo persiguió bordeando la raya de los tres puntos. Leonard llegó al final, adentro de la zona y se elevó impulsando la pelota encima del esfuerzo de Embiid. Una enorme parábola, la caída sobre el borde del aro y otra elevación que vuelve a rebotar. La bola va hacia el otro lado, tiene un rebote corto, otro más corto y entra. De inmediato, entre la incredulidad, el estallido.

Lo que Carter no pudo

Después de la eliminación de los Rockets frente a los Warriors consecuencia de un resurgimiento de Curry tan estruendoso como el rugido de un volcán embravecido, y de ver como los Blazers de Portland se salían de las cenizas para derrotar 100-96 a los Nuggets de Denver, estos Raptors que alcanzan su punto de ebullición con el accionar de Kawhi Leonard, salieron de un inicio lento, imponiéndose 18-13 en el primer cuarto, para fajarse con los Sixers, que venían de nivelar la serie 3-3 con la clara victoria por 112-101 en el sexto duelo y llegar abrazados 90-90 a los últimos 4 segundos, tiempo que a veces parece una eternidad, como el domingo…

Aunque Leonard fue el héroe con su canasta titubeante pero mortal, y su total de 41 puntos, realizó 39 disparos, sin poder alcanzar un buen promedio, y los dos equipos escasearon en triples, a cambio de apretar las tuercas con sólidas defensas.

El tiro que Vince Carter no pudo concretar hace 18 años, lo logró Kawhi Leonard en una posición muy incómoda y con una presión agobiante encima, cuando todo indicaba que el tiempo extra era inevitable, empujando a Toronto. 

Lloró Joel Embiid

Desde el jonrón de Joe Carter en el sexto juego de la Serie Mundial de 1993 contra Mitch Williams, impulsando tres carreras y volteando el marcador a favor de los Azulejos, el público de Toronto no vivía un final tan electrizante…

El incansable Joel Embiid, el mejor de los Sixers en la temporada, no pudo sujetar pesadas lágrimas, como gotas de lluvia levantando polvaredas en el desierto. Sus 21 puntos y 11 rebotes, no tenían significado en la derrota mata-sueños…

Esta multiplicación de dramas, se ha convertido en algo constante en la NBA, y quedó demostrado con lo ocurrido en el minuto con 19 segundos pendiente, en el sexto juego Warriors-Rockets, antes que Chris Paul saliera echando humo entre maldiciones…

Las finales de Conferencia, enfrentan a los temidos Bucks de Milwaukee jefeados por el inspirado griego Giannis Antetokuonmpo con los Raptors de Leonard en el Este, mientras en el tan respetado Oeste, los Warriors en su quinta final seguida, van contra Portland, sobreviviente a Denver…El sueño americano: Warriors-Bucks. Se ve muy viable.