Edgard Tijerino
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“Lo conozco, lo he visto, lo he sentido en carne propia. Ésa no es la manera de jugar este juego”, dijo el artillero Mark Teixeira del pitcher nicaragüense Vicente Padilla, que lo golpeó dos veces consecutivamente llenando los costales, durante la derrota de los Rangers ante los Yanquis 12-3 la noche del martes.

Teixeira, a quien el New York Times grafica como “el hijo disciplinado de un militar de la Marina de Guerra, que nunca tomaría venganza contra un pitcher”, colocó sobre el tapete todo el resquemor que le tiene a Padilla, desde aquel 9 de junio de 2005, cuando se enfrentaron por vez primera, con el nica trabajando desde la colina de los Filis, y el bateador en construcción funcionando en la alineación de los Rangers.

Después que Teixeira sacudió a Vicente colocando en las tribunas dos bolas rápidas, fue golpeado en su tercer turno. “Sentí la intención. Desde entonces, cada vez que estuve en el cajón de bateo con él lanzando, vi venir pelotas hacia mi cabeza, o muy cerca de mi cuerpo”.

El pitcher pinolero rechazó la acusación de Teixeira, diciendo que nunca tuvo ese propósito, y que era estúpido llenar las bases con un golpe, para retar dos veces a Alex Rodríguez con el marcador cerrado y el futuro del juego en disputa, lo cual tiene lógica. Sin embargo, otro diario de Nueva York, el ruidoso Post, apunta que Padilla, con 97 golpeados, es el líder de las mayores desde 2002, “y esa reputación es tenebrosa para los bateadores”.

El pitcheo adentro ha existido desde siempre. Lanzadores de gran poder como Bob Gibson adquirieron fama de “cazadores de cabezas”, y entre los más recientes, el que atravesó por mayores cuestionamientos fue el dominicano Pedro Martínez. Incluyan, sin la velocidad atemorizante de ellos, al nicaragüense Denis Martínez, quien manejaba la siguiente teoría:
“No voy a permitir que los bateadores me tomen parte del plato. Yo procedo a retirarlos con autoridad, haciéndoles ver mis derechos”. Lo más grave de la acusación de Teixeira es asegurar que cuando fue compañero de Vicente en los Rangers, lo vio golpear a los mejores bateadores contrarios, lo que provocaba que después se produjeran ajustes de cuentas, “y eso nos afectaba”.

“Es injusto acusarme. ¿Por qué voy a golpear a alguien cuando estoy pretendiendo ganar un juego y el marcador es estrecho? No soy quien busca cómo golpear, simplemente trato de trabajar adentro cuando considero que tengo que hacerlo”, dijo el nica, aunque el segundo pelotazo, contra la cadera de Teixeira, pareció un acierto.

En nota firmada por Mark Hale del Post, el catcher Jarrod Saltalamacchia dice: “No puedo hablar en nombre de Padilla. No sé si fue intencional o no. Así es el béisbol. No lo critico, pero no sé. Todo lo que sé es que le gusta lanzar adentro. Es lo que se le pide en diferentes situaciones con su bola rápida”.

Por ahora, Teixeira dejó el rancho ardiendo exponiendo el pitcheo de Padilla a los cuestionamientos.


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