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Félix “El Gemelo” Alvarado se mantiene como campeón mundial, porque es una locomotora tirando golpes. La madrugada de este domingo en Kobe, Japón; “El Gemelo” le ganó en el festival de disparos a Reiya Konishi, a quien venció por decisión unánime (118-110, 117-111, 116-112), reteniendo el cinturón 108 libras de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) en su primera defensa.

El primer objetivo se cumplió. Alvarado regresa a Nicaragua como campeón y tiene la autoridad moral para pedir un combate de unificación contra los otros monarcas de la división: los japoneses Ken Shiro, Hiroto Kyoguchi o Ángel “Tito” Acosta, de Puerto Rico.

Félix “El Gemelo” Alvarado. Archivo/END

Estéticamente no fue una victoria espectacular del “Gemelo”, pero sí fue clara y contundente. El Alvarado de ayer se desordenó un poco, no ejecutó combinaciones de cuatro golpes, enfrascándose en la corta distancia con intercambio de metralla constantes, buscando el nocaut.

¡Qué aguante el de Konishi!

Vi perder solamente dos asaltos al “Gemelo”, el primero y el último. Su victoria fue clarísima, no obstante, en todos los rounds, Konishi lució competitivo, valiente, y mostrando una resistencia impresionante. En el primer capítulo, el japonés dejó claro cuál sería su tónica, ir al frente, ensayando sus dos mejores golpes: el gancho de izquierda que parece haberlo aprendido en un conservatorio y el cruzado arriba combinándolo con el recto de derecha.

Konishi se llevó el primer round sin discusión. Conectó al “Gemelo” aprovechando su velocidad. Pero a partir del segundo round, Alvarado tomó las riendas del combate. Si la pelea se iba a tratar de un festival de ganchos, “El Gemelo” empezó a tirar los suyos sin velocidad, pero con mucha potencia. Fue así que frenó el ímpetu del japonés con hígado de piedra. 

Lo salvó la campana

En el tercer y cuarto asalto, parecía que Konishi empezaba a mostrar síntomas de debilitamiento y que su destino sería el nocaut. Sin embargo, milagrosamente agarraba un segundo aire, y volvía al frente, disparando golpes. Después de nueve vueltas, Alvarado ganaba cómodamente en las tarjetas, pero seguía intentando finiquitar las acciones por la vía del cloroformo. En el décimo, “El Gemelo” castigó severamente al japonés con sendos ganchos y golpes en la cabeza. Konishi se quedó parado, sin respuesta, aguantando el vendaval, ayudándose con las cuerdas, siendo salvado por la campana.

Los últimos dos asaltos, no carecieron de explosividad ni de emoción. A pesar del cansancio natural de ambos peleadores, siguieron tirando golpes impulsados más por el corazón que por la fuerza. Alvarado se llevó el asalto 11 y perdió el 12.

Félix “El Gemelo” Alvarado. Archivo/END

Sonó el campanazo final, el nerviosismo natural rondaba en la esquina del “Gemelo” ante la posibilidad de un fallo descabellado. Félix levantó sus manos en señal de victoria y se dio cuenta que había triunfado no por el anunciador japonés, sino porque vio a Konishi reconocer que había perdido.

Alvarado llegó a 35 victorias (30 nocauts), con dos derrotas en contra. Konishi se quedó estacionado en 17 éxitos y acumuló su segundo revés, ambos en combates de título mundial.