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Las cifras de Erasmo Ramírez y su recurrente problema con los cuadrangulares son alarmantes en lo que va de temporada esta 2019, pues ha permitido 10 jonrones en ocho juegos, sumando sus siete aperturas con los Medias Rojas de Pawtucket en Triple A y su único relevo con Boston en Grandes Ligas.  

Este domingo, el tirador rivense, otrora pícher de los Marineros de Seattle y de los Rays de Tampa Bay, salió sin decisión luego de una presentación de cinco entradas en las que admitió cuatro carreras (3 limpias) y soportó cinco imparables, entre ellos dos jonrones. 

De esta forma, Erasmo ha permitido al menos un batazo de cuatro esquinas en sus últimas cuatro presentaciones en Triple A y en cinco de las siete salidas que ha registrado en dicha categoría. A esto agréguenle que tiene tres juegos de dos bambinazos en contra y que en sus cuatro apariciones más recientes ha consentido siete jonrones. No hay duda de que son cifras escalofriantes.

Calvario de bambinazos

Su primera apertura de este año ocurrió el 6 de abril y en dos innings admitió un jonrón, luego se mostró dominante el 11 del mismo mes al completar una faena monticular de seis episodios sin carreras, lo que le valió para ser llamado a Grandes Ligas cinco días después. Su debut con Boston fue una pesadilla, pues consintió par de jonrones en un relevo de tres entradas ante los Yanquis de Nueva York. 

Posteriormente fue regresado a Triple A, donde reapareció con un trabajo de 4.2 capítulos en los que admitió dos carreras limpias y cinco hits, de los cuales ninguno fue de cuatro bases. Sin embargo, el jueves 2 de mayo permitió dos jonrones en cuatro rondas, seis días después recibió un bambinazo en 5.1 episodios, el martes 14 fue sacudido dos veces y el domingo pasado también le tumbaron la cerca en par de ocasiones.

Este Erasmo de picheo muy propenso a los jonrones, que además ha permitido dos o más carreras limpias en su últimas cinco salidas sin poder completar seis innings de labor en cada una de ellas, y que presenta una efectividad de 4.68 con un récord de 1-2 en Triple A, no es una garantía y, por lo tanto, su futuro es más incierto que cuando se puso en marcha la campaña. Nadie duda de su capacidad y de su esfuerzo por mejorar, el asunto es que los resultados están en su contra. Por ello, le urge encontrar soluciones de corto plazo a su mal momento, porque de seguir como va hasta ahora, las posibilidades de volver a las Grandes Ligas podrían desvanecerse por completo.