•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Todo juego de apretado desenlace tiene varios momentos claves, pero casi siempre, hay uno realmente decisivo, como el triple matador realizado con la tensión bien distribuida en las piernas, el pulso firme y esa frialdad bajo presión que solo proporciona la madurez adquirida por André Iguodala. Con el marcador 106-104 a favor de los Warriors, tan necesitados de la victoria y conscientes de estar expuestos al daño que provocaría un tiro largo, se presentó la oportunidad dorada en un avance rápido y nervioso, que casi corta Leonard con un zarpazo que no se estiró lo suficiente frente al pase comprometido de Curry a Livingstone. En ese momento, Iguodala estaba libre de marca por la izquierda y Livingstone no perdió tiempo para la entrega de balón con el marcador de segundos acelerando. Iguodala tomó el balón, sintió acariciarlo mientras se afianzaba en el piso. Nadie llegó a incomodarlo. Miró el aro, le pareció tan ancho como el cráter de un volcán, y disparó. Ese triple con 6.23 segundos pendientes, enloqueció a los Warriors y sepultó las esperanzas de los Raptors de escaparse 2-0. Ahora la serie está 1-1 con Durant ansioso por regresar.

¿Quién apagó la luz?

En la mitad del recorrido, los Raptors, sin el brillo de Sakiam, Gasol y Lowry, factores desequilibrantes en la primera batalla, pero con Leonard mostrando su impresionante gama de recursos, y por supuesto su ímpetu bien orientado que lo caracteriza, estaban en ventaja 59-54 con la multitud excitada. De pronto, en el inicio del tercer período, se apagaron las luces para los Raptors. No sabían hacia donde moverse, cómo encontrarse y dónde estaba el cesto. Los Warriors aprovecharon ese aturdimiento y se volcaron con una racha de 18 puntos, tomando ventaja de 13 por 72-59. ¿Cómo fue posible que los Raptors no anotaran en ese trayecto?...Sacudieron sus cabezas, comprobaron que sus piernas y brazos estaban ahí, y se pusieron en movimiento. Así que lograron recortar cinco puntos y entraron al último cuarto en desventaja 88-80, golpeados, pero no noqueados, con un hándicap favorable, la salida del escenario de Klay Thompson, el mejor tirador de los Warriors con 25 puntos, en una noche en que Stephen Curry vio cortarse en seis su racha de juegos postemporada con 30 o más puntos, tranquilizando a Chamberlain.

Morir peleando

Después que Siakam respondió al doble abridor del reactivado Coussins, sin puntos en sus primeros 9 minutos en el juego, Thompson se apoyó mal, sus piernas cedieron, gimió un tendón y tuvo que retirarse. Uhh, quedaba mucho, más de 10 minutos, y sin Durant y Thompson, las complicaciones se multiplicarían para los Warriors, exigiendo lo mejor de Curry, siempre acosado…¿Quién iba a sospechar que dos triples consecutivos del reemplazo Quinn Cook, estirarían la ventaja de solo 4 puntos a 95-88 y 98-88? Uno más de la suma de momentos…Faltando 5.39 minutos, los Raptors estaban atrasados por 12 (106-94), y después de un libre de Siakan, Van Fleet, quién había fallado dos intentos, acertó un doble y los Raptors empujaron hasta aproximarse 106-104, una racha de 10 puntos revitalizante y seriamente amenazante. Los Warriors parecían tambalearse, cuando le dieron forma a la contraofensiva que culminó con la combinación de Curry-Livingstone-Iguodala, y el tiro de tres, clavado como arponazo al corazón. Las alarmas no sonaron en Oakland. Los Warriors estaban fuera del hoyo con la serie 1-1.